Editorial
Chantal Duchêne-González, 1 abril 2019

Mismidad y Otredad

Tenemos el placer de presentarles la séptima edición de Psychoanalysis.today.

La hemos intitulado Mismidad y OtredadDos términos eruditos que, en el lenguaje ordinario, podrían traducirse por lo mismo y lo diferente,nociones instituyentes de lo humano que, para la teoría freudiana, constituyen sus fundamentos, ubicando lo mismodel lado del narcisismo y lo diferentedel lado del Edipo. Nociones contrarias que exceden el campo del psicoanálisis y de la antropología (trabajos de Françoise Héritier sobre « la identidad y lo diferente ») e invaden a tal punto el campo socio-político que el siglo 21 puede reconocerse en la explosión de movimientos identitarios y/o nacionalistas, animados por movimientos pulsionales antagonistas “…un sólo pueblo, un sólo líder, un sólo pensamiento, movimiento hacia lo Uno cuya fuerza de destrucción ha sido confirmada por la historia en cada ocasión.rdquo; [1]  “Quiero comer o quiero escupir esto”. Y en una traducción más amplia: “Quiero introducir esto en mí o quiero excluir esto de mí”. Vale decir “Eso debe estar en mí o fuera de mí”. El yo placer original quiere, como lo he expuesto en otro lugar, introyectarse todo lo bueno, arrojar de sí todo lo malo.’” [2]  Victoria de Narciso que conserva el  amor para el yo y expulsa el odio hacia el otro. De este modo, no hay reconocimiento de la alteridad del otro si no hubo constitución de una alteridad interna, dado que al sujeto le fue imposible afrontar la ambivalencia ligada a la dependencia primera. “Yo es otro”, decía Rimbaud. “Desconocido de sí mismo”, es por medio de estas palabras que Octavio Paz nombraba al poeta Fernando Pessoa, que recurrió a numerosos heterónimos para firmar su obra y para el cual vivir, es ser otro. Este otro en uno, que se constituye a lo largo de las experiencias de la vida por los diferentes lazos identificatorios, puede adoptar nombres diferentes: el inconsciente, la extranjeridad del yo o el extranjero en sí. Lo diferente, la alteridad exige entonces un ida y vuelta entre el interior y el exterior, trabajo psíquico inherente a todo tratamiento psicoanalítico. Domesticar, devenir familiar con el otro que cada uno lleva en sí, este extranjero así como nuestra extranjeridad en el mundo.

Lo íntimo y lo extranjero se encuentran en el centro de todo tratamiento psicoanalítico, como dijo al respecto con delicadeza Edmundo Gómez Mango que acaba de dejarnos:

"Confiarse a un desconocido para intentar aprehender lo que, de lo familiar, permanece como restos extranjeros e ignorados…Al estar en casa (el analista), permanece extranjero, quien sin poder compartir la intimidad de los otros, es su testigo. Viajero inmóvil, se queda cuando el otro se va…Viaje que orienta sin querer hacia el origen y hacia lo extraño, este doble destino tópico de la palabra en análisis…Viaje hacia lo extraño; a través de la extrañeza del lenguaje en sí mismo: aquella innata, primera, del niño que habla sin saber todavía y sin entenderse aún, ignorando lo que dice; la radical alteridad de un lenguaje habita y funda nuestra intimidad."  [3]

Conservemos la metáfora del viaje para embarcarnos en el descubrimiento de  este número. Viaje por el pensamiento hacia diferentes continentes, diferentes enfoques de abordaje del tema Mismidad y Otredad. Fiel a la primera y a la segunda tópicas freudianas, Catherine Chabert reafirma que la diferencia de los sexos es el principio esencial del psicoanálisis, Si el analista no toma en cuenta la dinámica de la transferencia, y simultáneamente la regresión y el a posteriori, corre el riesgo de diluir la diferencia en la alteridad y de reducir al otro a lo que no soy yo, borrando así la parte sexual constitutiva de Psique. 

Punto fundamental también para Thomas Munday quien subraya la inexistencia de la diferencia de los sexos en el espacio virtual. El cibermundo llena un vacío, permite todas las fantasías, engendra lo Mismo, no permite el encuentro con el Otro, ni con la falta. La sexualidad es reemplazada por la pornografía.

Para Silvana Rea, es fundamental conocer la experiencia de estar en el mundo del hombre contemporáneo para pensar el psicoanálisis de hoy. Sólo podemos acceder a la alteridad del paciente si nosotros nos sentimos otros en nosotros mismos. En su entrevista con Marina Bilenky, recuerda cómo Freud, al hablar del “narcisismo de las pequeñas diferencias.”  [4]  llega a conceptualizar la pulsión de muerte.

Jhuma Basak nos muestra cómo una escisión esquizoparanoide presente en la sociedad puede llevar al sujeto perteneciente a la minoría a experimentar la violencia de este “otro” lleno de odio hasta la aniquilación de sí.

Esin Egit asocia las nociones de mismo y diferente con el concepto de identidad cultural y de alteridad/extranjeridad  desprendiéndose de un etnocentrismo cultural otorgándole a la fantasía un lugar preponderante.

Para Eyal Rozmarin, la alteridad presente en cada uno de nosotros es la extranjeridad que nos habita. El inconsciente colectivo sería una vasta alteridad que desestabiliza el sentido que tenemos de nuestra identidad y de la familiaridad que mantenemos con nosotros mismos.

Zac de Filc nos habla de su clínica con pacientes narcisistas. El autor explora las nociones de mismo y diferente en el campo transferencial entre analista y paciente.

Neville Symington pone el acento sobre el hecho de que el encuentro interpersonal modifica a la persona, encuentro que cada vez hace intervenir algo nuevo.

La diversidad de enfoques de todos estos textos constituye el objeto mismo de nuestra preocupación, similitudes y diferencias en el tratamiento de la cosa analítica, y en este sentido, deseamos suscitar el interés de nuestros lectores para que puedan, luego, profundizar el tema. Nos parece también importante llamar la atención sobre la posición de Catherine Chabert que interroga la pertinencia de las nuevas orientaciones del psicoanálisis a la luz de la clínica contemporánea. ¿No nos harán olvidar los orígenes y las raíces profundas del pensamiento y del método psicoanalítico?  El psicoanálisis no debe perder de vista qué lo constituye, lo sexual infantil, fuente de violencia de conflictos internos.

¡Les deseamos a todos una feliz lectura!

[1]  Jacques André, « L’empire du même », Mères et filles, la menace de l’identique, Paris, Puf, 2003, p.12.  

[2] Sigmund Freud, (1925), « La négation », OCFX VII, p. 168-169, Paris, Puf, 1992.
[3] Edmundo Gómez Mango, « L’intime pensée », L’intime et l’étranger, Nouvelle Revue de Psychanalyse, n° 40, automne 1989.
[4] Sigmund Freud, (1930), « Le malaise dans la culture », OCF XVIII, Paris, Puf, 1994, p.300.
 

Traducción: Patricia Laura Suen