Fantasmas - el sueño es el guardián del dormir

Psic. Miguel Calmon du Pin e Almeida
 

Cómo es frágil la vida. Vivir de sueños para poder dormir. Vivir de fantasmas y existir gracias a ellos.

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Como introducción, Robert Musil, en El Hombre sin atributos: “y en efecto, los más importantes dispositivos intelectuales de la humanidad sirven al mantenimiento de un estado de espíritu estable, y todas las emociones, todas las pasiones del mundo, no son nada comparadas con el esfuerzo gigantesco totalmente inconciente que hace la humanidad para mantener su soberbia serenidad. Aparentemente ni vale la pena hablar de eso, tan impecable es su funcionamiento (…) Ese entrelazamiento se parece al de la grande  Naturaleza, en la cual todos los campos de fuerza del Cosmos influencian al de la Tierra sin que sea percibido, por tanto el resultado son exactamente los acontecimientos terrenos: el alivio espiritual así obtenido es tan grande que tanto el más sabio como las niñitas ignorantes se sienten muy inteligentes y bondadosos en esa
condición de imperturbabilidad”1. ( la cursiva es mía).
 
O como diría Freud: “El sueño es el guardián del dormir”
Cómo es frágil la vida.
Vivir de sueños para poder dormir.
Vivir de fantasmas y existir gracias a ellos.

¿Dónde apoya sus pies San Cristóbal?, pregunta Goethe citado también por Freud. ¿En qué suelo? ¿Hay un fundamento sólido,  concreto, que sustente lo que se construyó?
Mi mujer y yo estábamos en Estambul. Decidimos asistir a un espectáculo de los derviches, monjes sufís, que encuentran consonancia con el mundo que los rodea a través de la música y la danza. Con una larga pollera acampanada, ellos giran sobre su propio eje con una de sus manos levantada hacia el cielo y la otra hacia el suelo. Ruedan infinitamente. Cualquier tentativa de imitarlos- y está claro que tratamos de hacerlo ni bien llegamos a nuestro hotel-acabará en vértigo y caída segura después de la tercera vuelta, como mucho.
Mientras tanto ellos pasan un largo  tiempo en un transe que les permite girar, y girar como si, a partir de un determinado momento, la inercia del movimiento del giro fuera lo que los hiciera girar, manteniéndolos así en constante movimiento. El movimiento sustentando el movimiento, sin un primer motor que les preste la fuerza generadora del movimiento.
Conversábamos sobre tal experiencia y de que sólo parece posible en una especie de transe, y aquí me auxilio de los más entendidos en el asunto para que me ayuden a entender lo que me dejara estupidizado.
Éste fue el recuerdo que me vino a la cabeza tan pronto me vi motivado a reflexionar sobre “fantasma”, esta fuerza “sobrenatural”, totalmente inconciente que nos acompaña y sustenta.
Segunda asociación, el poema de Goethe ya mencionado y citado por Freud en Psicología de las masas y análisis del yo:
“San Cristóbal cargaba a Jesucristo
Cristo sustentaba el mundo entero
Dígame entonces: ¿Dónde apoyaba sus pies San Cristóbal?”
La discusión planteada en el poema es bien antigua. ¿Hay un sustrato, un fundamento, cualquiera sea, aún cuando se resista a ser conocido pero que permanece como garantía para lo que se conoce, o se trata de pura trama, de juegos, de juegos de ficción?
¿Platónicos o Sofistas, dirán los helenistas?
Al respecto continúo con lo señalado por Freud en el mencionado artículo donde encontramos la cita de Goethe. Nos apoyamos en una trama de identificaciones que se sustentan unas a las otras alimentadas por certezas predestinadas al equívoco. En el lugar del origen, el vacío de significación que marca nuestro desamparo.
Mientras tanto, tan perfecto es el funcionamiento de la capacidad de imaginar de la imaginación que, esta narrativa salvadora de todo, se encarna visible e invisiblemente en todo lo que somos y hacemos. Encarnaciones de este “otro puro”, a partir del cual nuestro origen, de cualquier modo, no podrá ser hallado ni cuestionado.
Recuperado del susto con los derviches y con el poema de Goethe, los tomo como inspiración para lo que necesitamos reflexionar a fin de no sucumbir a lo insoportable de la falta de un fundamento que nos explique y sirva de garantía para todo lo que somos y conocemos.
Nos queda imaginar una gran e insistente capacidad de imaginar que nos salva de la fascinación que los griegos tan bien supieron representar en la imposibilidad de mirarse directamente en los ojos de la Medusa.
El poder de la imagen, o mejor aún, y acompañando a Jean-Claude Rolland en “Los ojos del alma”, “el poder imaginativo de la imagen”, aquello que ella encierra en sí misma de presencia viva, de fuerza de adhesión ,aquello a través de lo cual  ella invita a la convicción y hace perder el rumbo de su juicio y de su  discernimiento a quien la contempla.
Él prosigue: El imaginar, “l’imageant”, sería una primera corriente de pensamiento que captura al mortal por el hecho de “haber devenido hombre”; hace que él invente sus dioses y le ordena la instauración, cada vez más convincente y heroica, de su razón de ser.
 
II- Dicen los entendidos  que estamos habitados en el interior del cuerpo por más de tres billones de bichitos: de lo más variados. Dentro de ellos, están los que sabemos lo que son, lo que hacen y cómo interactúan; están los que sabemos que no sabemos lo que son, lo que hacen y cómo interactúan; y están los que no sabemos que no sabemos lo que son, lo que hacen y cómo interactúan. O sea, existen también aquéllos que ni siquiera sabemos que no sabemos, y mientras tanto nuestra salud puede, o debe, estar ligada a las formas de interacción entre ellos.
Nuestro cuerpo, el cuerpo humano, es una unidad estructurada: no es una suma de partes ni una máquina de movimientos, es un organismo dinámico, donde el equilibrio interno se logra por cambios internos y por relaciones externas continuas.  O sea, tal proceso de equilibrio puede darse o no. Puede fallar. Y, hasta que sintamos sus efectos, fallan de maneras que nos son totalmente inconcientes, sin que siquiera podamos conocerlas o acceder a ellas. En efecto, la mayor parte de las veces ignoramos que fallan. Tenemos conocimiento de cuando no fallan, puesto que nacemos, o cuanto mucho, cuando las fallas no nos impiden nacer, pero enfermamos.
En Formulaciones sobre los  dos principios del acontecer psíquico Freud nos habla de cómo, desde el inicio, somos perturbados en nuestro reposo psíquico
por “exigencias imperiosas provenientes de necesidades internas del organismo”.
En ese sentido, de modo análogo a lo que todavía hoy sucede todas las noches con nuestros pensamientos oníricos, lo pensado se presenta simplemente de forma alucinatoria”. Y agrega en nota al pie: “El estado del sueño es capaz de reproducir a semejanza la vida psíquica como ella era antes del reconocimiento de la realidad, pues el propósito deliberado del sueño es la negación de la realidad 2.
Quisiera reflexionar sobre este  “simplemente de forma alucinatoria”, siendo que alucinar es contener y transformar  las “exigencias imperiosas provenientes de necesidades internas del organismo”, sometiéndolas a un modo de funcionamiento que las organice y haga posible el sueño: el proceso primario.
Y, este proceso de transformación se da automáticamente, sin que las interferencias y agenciamientos de la conciencia se evidencien claramente.
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Michel Fain, en su trabajo Lo Materno según Pierre Marty, se refiere a tal proceso, en los siguientes términos: (la función materna) “… se ejerce plenamente no siendo la madre  conciente de ello y, de un tal modo repetitivo, que justifica la concepción de Pierre Marty sobre la automatización, en la medida en que su funcionamiento está determinado por un fin preciso, la creación de un futuro sujeto. (…)
Michel Fain señala  que en la distinción que Pierre Marty hace entre madre y función materna, pertenecen también a la función materna los procesos fisiológicos por los cuales la gravidez, la gestación y la existencia de un bebé  se hacen posibles, sin que sobre ellos  las madres tengan conciencia alguna.
La función materna define el conjunto de operaciones implicado en los procesos de simbolización.
Liliane Abensour 3 en  su trabajo La Sombra de lo Materno, dice que :  “Extrañamente dispersas y breves –pero significativas justamente por su brevedad- son las referencias de Freud a lo materno, o mejor aún, sus manifestaciones , pues en toda la extensión de su obra el hilo de lo materno se desenvuelve en la sombra. ¿Y si lo materno mismo no fuese más que una sombra que roba a nuestros sentidos su verdadero cuerpo?”
Porque la verdadera naturaleza de lo materno permanece eternamente incognoscible, excepto a través de lo imaginario, por el hecho de parecerse tanto al misterio de los orígenes, dejándose conocer  sólo cuando se retrae.
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Prosigue Abensour: “Es necesario recurrir a un fundamento mitológico, religioso, poético o literario para decir lo inabordable, lo inaprehensible de lo materno. Mitos y narrativas son pródigos en personajes trágicos, afligidos o crueles, que cobran consistencia a través de una historia. Una realidad fragmentada, transfigurada, da acceso a partes más o menos oscuras de lo materno. Un aspecto  idealizado de un materno remoto, con otro aspecto que se mantiene generalmente oculto, salvaje, articulado con la feminidad, provocando excitación, miedo o terror.
                        Tanto la función materna como la función del psicoanalista consisten en estar a la escucha de lo que se dice sin palabras; estar a la escucha de la incompletad que nos determina al nacer ; estar a la escucha del desamparo frente a las excitaciones endógenas y las manifestaciones corporales que ellas provocan. La atención se centra en la sensorialidad y sus particulares modulaciones, marcas de un sentir todavía no organizadas en fantasías. La elaboración psíquica es, naturalmente, la respuesta inmediata a la incompletud y el estado de desamparo del bebé, y originariamente esta elaboración no puede provenir de otro lugar que no sea el  de un semejante, de otro semejante, de otro psiquismo semejante a la vez que extranjero. A esto Freud lo llamó “acción específica”.
La especificidad de esta experiencia se expresa en las transformaciones que posibilita:de la pasividad a la actividad; del displacer al placer; del apaciguamiento que promueve en relación a las tensiones que amenazaban al aparato psíquico de un desborde, ofreciendo un esbozo de lo que más tarde se llamará un “Yo”.  El apaciguamiento no es sólo disminución de tensión, sino, antes que nada, evidencia de un encuentro donde lo exterior coincide con lo interior promoviendo un encuentro agradable y placentero.4
 
Freud afirma en La Negación: Inicialmente para el Yo de placer no hay diferencia entre el mal, lo que es extraño al Yo, y todo aquello que se sitúa fuera del Yo. Las tres categorías son idénticas (pag.148).
Y  en razón de esta identidad entre las tres categorías recordemos la nota al pie 21 de la Formulaciones sobre los dos  principios del acontecer psíquico, en la que Freud amplía su comprensión de los modos y procesos por los cuales el aparato psíquico lidia con los estímulos internos de displacer: trata como externo lo que es interno, y así los reprime o los mantiene escindidos. Una nota que anticipa su trabajo de 1938, La escisión del yo en el proceso defensivo.
En el texto que estamos trabajando Freud nos muestra cómo sólo accedemos al proceso primario a través del secundario. En orden temporal de aparición el secundario viene siempre antes; el primario es siempre una construcción a posteriori.
Falsificado, verdadero o falso, no importa, son las formaciones de compromiso, producciones secundarias a partir de las cuales la interpretación se hace posible poniéndonos en contacto con aquello que ya éramos, sin que lo supiéramos. Por lo tanto, en orden de aparición, el secundario precede al primario sin que ellos se anulen mutuamente en su constitución.
Del proceso primario al proceso secundario la función materna gana visibilidad, posibilidad de representación y  por lo tanto conciencia, una vez que es atravesada por las vicisitudes del Complejo de Edipo, esto es, por la intervención de la instancia paterna. Por el contrario, sólo conocemos los mecanismos presentes en los procesos primarios por remisión ,por retraimiento del secundario al primario.
¿Y qué tiene que ver eso con nuestro propósito, o sea, discutir Los dos principios del acontecer psíquico sobre el vértice de la técnica?
Una propuesta: donde dominan los procesos primarios lo más importante es mantener la incomprensión de lo que todavía no se representó,  y por eso tratamos más con lo que no sabemos (sin que por ello dejemos de ser. Somos más o menos de lo que sabemos).
 
Cualquier interpretación es precipitada e ingenua, puesto que habla de lo que todavía no nació. “El arte de conversar”.
Por otro lado, donde prevalecen los procesos secundarios tratamos más con nuestra “ausencia” que con nuestra presencia. Territorio del silencio por donde el sujeto emerge producto de la represión.
Cabe al psicoanalista evaluar constantemente el territorio que está atravesando, y será la cualidad particular de la experiencia afectiva traída  a la sesión lo que decidirá la forma de su intervención: silencio, construcción, interpretación.
 
Bibliografía
1-Robert Musil, Homen sem Qualidades, Nova Fronteira,1989, pág. 376. [Hay edición en español, El Hombre sin atributos, Ed. Seix Barral.
2-Sigmund Freud, Formulaçoes dos Dois Principios do Acontecer Psíquico, en Escritos sobre a Psicología do Inconciente, Imago, 2004, (pág.66) Hay edición en español Formulaciones sobre los dos principios del acontecer psíquico. Amorrortu Editores.
3- Liliane Abensour, A Sombra do Materno Disertación para el CPLF-Paris, junio,2011.
4-  Lina Balestriere, Freud et La questions des origines. Ed. De Boeck, 2008
 
Río de Janeiro,04  de Enero de 2016
Miguel Calmon  du Pin e Almeida
 
Traducción: María Mabel Levi
 

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