Introducción
Ursula Burkert, 14 diciembre de 2021
Edición 12 : El cuerpo y el psicoanálisis
‘El Yo es, ante todo, un yo corporal’ [1], escribe Sigmund Freud en 1923 en El Yo y el Ello. Y Eugenio Gaddini (1998) continúa este pensamiento, cuando describe cómo en la situación intrauterina el feto se percibe a sí mismo, los límites de su propio cuerpo, por medio del contacto constante con la pared del útero, que es parte del cuerpo de la madre. Con el nacimiento se pierde este límite estable y con ello, en principio, también el límite propio del niño. Para Gaddini, esto representa uno de los estímulos más fuertes para el desarrollo de una función psíquica que reconstruye la experiencia del límite corporal en un plano autónomo, independiente del cuerpo materno (véase Gaddini, 1998) [2]. El cuerpo físico de la madre, en su apropiación psíquica, se convierte en una parte de self psíquico del niño. Así es quizás como todo comienza. El niño se separa mediante funciones psíquicas del cuerpo de la madre, pero cuerpo y psique permanecen por siempre conectados de manera inseparable y entretejidos por medio de diversos mecanismos y conexiones. Así, el cuerpo juega un rol importante también en el psicoanálisis.
En nuestra doceava edición, nueve autores trabajan en torno a algunas de estas conexiones. Cuando se trata del cuerpo, el erotismo y la sexualidad están a menudo en el foco del pensamiento psicoanalítico. Sin embargo, desde el principio de la vida el investimento erótico del cuerpo juega un rol significativo en el desarrollo psíquico. Así, Dianne Elise describe el desarrollo del cuerpo erótico del niño en la relación con los padres y entiende al psicoanálisis como ‘proyecto erótico’.
Amrita Narayanan se ocupa de la sexualidad femenina y describe, mediante el ejemplo de una mujer de la India, el conflicto interno entre su desarrollo personal y su identidad grupal, es decir, el conflicto psíquico de su cuerpo individual con su ‘cuerpo comunitario’.
Rhona Kaplan aborda en su trabajo la experiencia corporal y los sentimientos que se vinculan con los tratamientos médicos para la reproducción y/o el embarazo. Queda claro aquí que la experiencia corporal en el transcurso de los tratamientos psicoanalíticos trae a la luz complejos conflictos intrapsíquicos.
Algunos pensamientos en esta edición están marcados aún por las consecuencias de la pandemia de Covid 19, por las irritaciones y los quiebres que vivimos. Así, Alison Feit reflexiona en su aporte sobre el significado de las consecuencias del imperativo extraño de mantener distancia, y trae aquí el aspecto de la muerte mediante la asociación con ‘six feet under’. Tematiza también el miedo a que ciertos aspectos de la cercanía en nuestra convivencia se puedan perder y sean imposibles de recuperar.
En el psicoanálisis, el significado del cuerpo es perceptible de manera inmediata. Paola Golinelli muestra muy claramente en una viñeta cómo en un enactment, construido de manera conjunta en el consultorio, se volvieron presentes y visibles en el análisis aspectos de una paciente que antes no eran visibles ni estaban integrados, como la ligereza y vivacidad. Muestra con claridad que al análisis le falta una dimensión importante cuando, bajo las condiciones impuestas por la pandemia, la presencia en el diván ya no es posible.
También puede suceder en los análisis remotos que, al pasar los aspectos corporales a un segundo plano, se acentúe el foco en un desarrollo psíquico. De esta manera, en la viñeta que narra Claudia Carneiro, al desvanecerse los atributos visibles del cuerpo femenino del analizando en la situación analítica online, la analista puede percibir con mayor claridad la transformación del analizando en un hombre, y su imagen corporal inconsciente.
En conexión nuevamente con Gaddini, Uta Karacaoglan describe la función de tatuarse como posibilidad de regular la distancia respecto del objeto, mientras no haya otras posibilidades a mano. El tatuaje es capaz de marcar tanto los límites corporales del paciente, como de simbolizar el contenido de sus conflictos internos. En el transcurso del análisis, el paciente en su viñeta desarrolla un espacio simbólico que le permite prescindir de más tatuajes.
Christoph Dejours se dedica en su aporte a enfermedades y fenómenos psicosomáticos partiendo de la teoría pulsional de Freud y algunos desarrollos ulteriores.
Por último, Fernando Orduz nos presenta una obra de arte de 44 pensamientos sobre el cuerpo, en los cuales se lo contempla siempre desde las más distintas perspectivas.
¡Les deseamos una lectura placentera!
[1] Sigmund Freud,
El yo y el ello, en Obras Completas, 1948, Madrid. Traducción de L. López-Ballesteros y de Torres.
[2] Gaddini, E. (1998): ‘Bemerkungen zum Psyche-Soma-Problem’ in Ders: Das ich ist vor allem ein körperliches. Hrsg. von G. , Jappe und B. Strehlow, Tübingen: edition diskord.