Introducción
…lo más profundo se vela y devela en la piel
Sabemos que los tatuajes existen desde la prehistoria de la humanidad, no obstante sus significados son múltiples y complejos según la época y la cultura.Este trabajo es el resultado de investigar en la clínica estos procedimientos que se realizan en el cuerpo los adolescentes y adultos jóvenes, aunque tampoco puede decirse que es privativo de estos grupos etarios. Los tomaré como cicatrices reveladoras que tienen que ver, desde mi punto de vista, con las problemáticas planteadas en torno a las particularidades de las inscripciones parentales en nuestra cultura.
Los tatuajes desde mi perspectiva, investigación y experiencia clínica, pueden ser conceptualizados como cicatrices reveladoras,
“Marcas Simbolizantes”(Catz 2011) en tanto inscripción y/o desciframiento de duelos en un espacio potencialmente creativo. Manifestaciones culturales, sociales e individuales
que constituyen verdaderos puntos cruciales que entre pliegues y repliegues despliegan por derroteros inusitados esta forma de lenguaje como una superficie de inscripción a la producción inconsciente del sujeto.
Por lo tanto me propongo sostener la relevancia clínica del tatuaje como un lenguaje gráfico, que puede favorecer la apertura de lo que he denominado “marcas Simbolizantes”, transformaciones que pueden abrir el camino a las representaciones mentales necesarias para que se produzcan los conflictos psíquicos en relación a los duelos y a los déficits de las funciones parentales en la actualidad.
Desde esta perspectiva los tatuajes como
"marcas simbolizantes" (Catz 2011) pondrían así en evidencia una verdadera elocuencia ontológica de su potencial entre el determinismo socio-cultural y la historia singular que implica por lo menos tres generaciones a través de la imagen como escritura, lazo social, y expresión estética.
Amplio abanico de posibilidades que abarca desde la dicción como narrativa asociativa hasta la a-dicción.
Desarrollo
La palabra inglesa tattoo viene del término polinesio tatau lo cual significa la sensación de ser golpeado y también proviene de una palabra derivada del polinesio que es Tohu, padre de la noche y creador de todos los dibujos de la tierra (Salamone, 1994).
Podemos ver así que los tatuajes, en cuanto a su significación tradicional sirven como señal de identificación personal, moda compartida por determinados grupos de pertenencia, hechizo, talismán, sociedades secretas, fidelidad amorosa, pieles protectorasy generalmente cubren de intensas ansiedades, la mayoría de las veces padecidas pero no sentidas en toda su dimensión hermenéutica y creativa.
Nos encontramos entonces con que la alteración de la piel podría ser directamente proporcional a la profundidad de la herida psíquica, como dice Anzieu, que en el caso de los tatuajes evidencia y testimonia una herida que sigue siempre activa. Por lo que el tatuaje adquiere relevancia de
testimonio porque descifra y/o inscribe una pertenencia, la inscripción del sujeto en una historia personal, para poder desde mi planteo, poder apropiársela, para poder ser parafraseando a Freud, heredero de un nombre y de una cultura.
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En la clínica la inclusión del tatuaje es particularmente reveladora dentro del proceso terapéutico porque permite abrir una construcción narrativa dentro del campo analítico que en muchos casos también puede detectarse como cicatrices de heridas en su andamiaje identificatorio. Velan y develan el armado cultural del cuerpo erógeno en su delicado equilibrio inicial que implica la relación entre el tatuaje como marca, como rasgo y la función identificatoria que conlleva.
Me propongo sostener la relevancia clínica del tatuaje como un lenguaje gráfico, que puede favorecer la apertura de lo que he denominado
“Marcas Simbolizantes”,refiero principalmente a las formas de tramitación de los duelos y los déficits de las funciones parentales en el contexto-socio- económico y cultural que habitamos donde se constituye como una forma de lenguaje que no se puede desconocer como psicoanalistas y que
puede adquirir las características de una adicción.
Es desde esa perspectiva, que he hallado una ligazón a la función parentalque quiero destacar con la siguiente frase:
Padre píntame el mundo en mi cuerpoextractada de un canto indígena de Dakota del Sur citada por Galeano en su libro "Espejos".
Con respecto a la temática planteada en torno a las inscripciones parentales, me pareció particularmente interesante tomar en cuenta lo investigado por Garma (1961), quien plantea que fue característico del arte más primitivo la ornamentación sobre el cuerpo humano, en sus dos formas de vestidos y de tatuajes.
Fue creado por las madres prehistóricas la ornamentación sobre el cuerpo humano, con la finalidad de seguir otorgando mágicamente a sus hijos, ya nacidos, todo el apoyo que les fue posible darles durante su vida intrauterina. Dibujaban sus cuerpos con tintas vegetales, para protegerlos de los animales salvajes, al mismo tiempo que los vestían y cubrían siguiendo los parámetros del contexto social en que se hallaban. Costumbre que debió seguir tomando diferentes aspectos en el transcurso de las diferentes edades del individuo, que al crecer ya no precisó la protección materna, sino más bien la independencia de ella. Esto último fue dando origen a los ritos de la pubertad, difundidos en todos los pueblos, tanto primitivos como civilizados, donde pueden encontrarse lo que sería
“las marcas”de ese proceso en un amplio abanico de posibilidades creativas, narrativas, ficcionales y también
adictivas.
Según Garma, se han demostrado mediante estudios psicoanalíticos de la pubertad, que uno de sus significados más profundos es el de señalar así el paso, la marca del pasaje de la madre al padre. (pág. 20-21) Para ello, uno de los procedimientos que empleaban los pueblos originarios que adoraban a un animal y por lo tanto pertenecían al totemismo, continuando con aquello de las pieles y el tatuaje, originado en formas de proceder aprendidas de la madre; era cubrirse el cuerpo con la piel del animal totémico o reproducir sobre su propia piel, con dibujos, cicatrices o vestiduras, el aspecto de aquella.
O sea, que desde tiempos inmemoriales existió y sigue existiendo, como se comprueban en momias halladas, que ya tenían hechos tatuajes con finalidades en general se cree que terapéuticas, en distintas partes del cuerpo.
Como la momia de la sacerdotisa Amunet, adoradora de la deidad Hator, la cual fue encontrada en Tebas alrededor del 2200 a.C. En su piel se hallaron una serie de cicatrices en línea recta, paralelas y de color azul ubicadas en el vientre a la altura de la cadera” (Field, 1958). También se usaban con finalidades punitivas, discriminatorias, pero además creativas y ornamentales.
Igualmente no podemos dejar de destacar que la demarcación de los cuerpos en la actualidad, se transformó en un lenguaje más allá de las palabras, como cuando los tatuadores suelen decir a las personas que van a tatuarse que
no hay dolor más grande que el que ya experimentó, dando a entender que el tatuaje es irrelevante en cuanto al dolor que provoca su ejecución.
Desde mi perspectiva nos revelan o encubren los escollos que hoy cimentan el camino accidentado hacia la adultez, evidenciando una existencia muda que se trasmuta en la piel, y poseen una verdadera elocuencia ontológica entre el determinismo socio-cultural y la historia singular que implica por lo menos tres generaciones.
Hay muchos ejemplos; comoel caso de los presos para evitar el colapso psíquico y resistir una realidad que muchas veces no puede ser puesta en palabras.El caso de los ‘pibes chorros’ donde los tatuajes tienen una significación particular, que adquiere la dimensión de un lenguaje mudo y cifrado, compartido por pequeños grupos. El de los jóvenes judíos israelíes que se tatúan en el brazo el número de sus abuelos, presos de Auschwitz, en un momento en el que la memoria viva de los supervivientes del Holocausto está a punto de desaparecer, con la pérdida de dicha generación.
El trabajo analítico en general va evolucionando a partir de las interpretaciones sobre lo que vela y devela un tatuaje, la elaboración del duelo que habitualmente queda detenido, congelado en la imagen y que en el caso de la
adicción a los mismos impide este proceso.
Los tatuajes no obstante abrirían desde este punto de vista, a través del cuerpo, y de las diferentes intervenciones, el camino a las representaciones mentales necesarias para que se produzcan los conflictos psíquicos y sus posibles transformaciones, ya que poseen una potencialidad simbolizante, o sea que puede o no ser simbolizada,
desde la a- dicción a la dicción.
En el caso de la
dicción o narración asociativa abre la posibilidad de encaminarse a la eventualidad de un nuevo nacimiento mental mediante la edición en el análisis del curso de una historia traumática. Como si de alguna forma fuesen llamados desesperados a los que el entorno había permanecido sordo e indolente. Podría decirse que el cuerpo tatuado, sería como una carta que nunca llegó a sus destinatarios pero que ahora podría ser leída en el espacio de la sesión como una misiva que necesita ser grabada en la piel con una traza imborrable y permanente Nos puede llevar a encontrar el camino que mediante gestos, miradas, lágrimas, silencios y palabras nos conduzca a lo que Winnicott(1958) denomina “Una situación de fracaso congelada” a la espera de un espacio para poder transicionarla.
Podemos decir que el proceso terapéutico puede constituir ese espacio como un hilo de Ariadna para salir de ese laberinto y de esa forma poder continuar su viaje de progreso hacia la experiencia.Tenemos que rechazar como argumento la modacomo único disparador de su deseo y elección de hacerse un tatuaje, e ir abriendo la posibilidad de instituir espacios de reflexión posible donde siempre nos encontraremos con el psiquismo individual que va dejando trazas de su presencia enigmática, develando nuevos horizontes de significaciones a ser descubiertos.
Conclusiones
Quisiera destacar que al ser incluido el tatuajeen el proceso analítico pasa a ser una herramienta privilegiada para su abordaje, Freud le dio un lugar a lo Somático y le otorgó la posibilidad de entrelazarse con el Universo Representacional y podemos encontrar consideraciones psicoanalíticas acerca del tatuaje en los textos de Freud y de Lacan.
Tanto en el seminario 9 como en el seminario 11, Lacan también acentúa, entre otra cuestiones, la relación entre el tatuaje como marca, como rasgo y la función de identificación que esto implica como también el concomitante erótico que conlleva. Particularmente lo subrayo por la importancia de su relación con los déficits parentales, y los mecanismos maníacos cuando se trata de
adicciones a hacérselos donde no hay lugar para la interrogación, cuando la angustia es tan excesiva que no puede permitir asociaciones y no se puede detener la necesidad de seguir haciéndoselos.
Parafraseando a Dejours (1992) que habla de las
“Somatizaciones simbolizantes”, que ponen de relieve su capacidad de abrir a través del cuerpo, el camino de las representaciones mentales necesarias para que se produzcan los conflictos psíquicos, quiero destacar que es desde esa perspectiva que utilizo la denominación
“marcas Simbolizantes". Como cicatrices de un duelo vital, y/o accidental,como una historia grabada en el cuerpo, donde yace simbólicamente una pérdida.
Desciframiento y/o inscripción, que tiene que ver, desde la perspectiva planteada, con las complejidades enunciadas en torno a las particularidades de las inscripciones parentales en nuestra cultura y de las distintas manifestaciones de la intersubjetividad en su potencialidad traumática y creativa, de un fenómeno que además, está sujeto a innumerables variables individuales.
De esta manera se trataría de habilitar la posibilidad de la aprehensión reflexiva, narrativa de los tatuajes, en el trabajo psicoanalítico, transformar la tramitación sintomática del duelo en dolor psíquico creando un espacio para poder elaborarlo. Pude observar investigando sobre los tatuajes que muchas veces, más que el trazado de una historia, lo que se impone es el sometimiento a un destino, un mandato al servicio de un autor innombrado.
Y es ahí, en esa incertidumbre en que se juega la alteridad que podría estar velando, develando, cifrando y descifrando las particularidades de los déficits parentales y de la elaboración de los duelos en nuestra cultura. En ese misterio que estaría interrelacionado entre una multi-complejidad de significados posibles, con la propuesta de los tatuajes como “Marcas Simbolizantes"(Catz 2011), que nos interpelan a descubrirlos y/o inscribirlos por primera vez, aunque la
a-dicción trate de interceptar esa posibilidad.
Referencias
Anzieu, D.
(1987),
El Yo-Piel. Madrid: Biblioteca Nueva.
Catz, H.
(2017), ”Tatuajes como Marcas Simbolizantes”.
Revista de Psicoanálisis - Asociación Psicoanalítica Argentina.
Catz, H.
(2011), “El trauma en la piel”, Tatuajes, de las cicatrices mortíferas a las Marcas Simbolizantes (2011).
Revista de Psicoanálisis-Asociación Psicoanalítica Argentina, Nro.4.
Catz, H.
(2005), “Panel sobre tatuajes, presentación de la investigación a través de un caso clínico”. Congreso en Rio de Janeiro de la Asociación Psicoanalítica Internacional, IPA Congress, Rio de Janeiro .
Dejours, Ch. (1989),
“Investigaciones psicoanalíticas sobre el cuerpo-supresión y subversión en psicosomática”. Buenos Aires: Siglo XXI editores, 1992.
Freud, S.
(1900a), ”La interpretación de los sueños”. Sobre la psicología de los procesos oníricos, cap.7.
Obras Completas, vol.V. Buenos Aires: Amorrortu (1981).
Freud, S. (1901), “Recuerdos de infancia y recuerdos encubridores”, en tomo VI de S. Freud.
Obras Completas, Ed. Amorrortu, Buenos Aires/Madrid.
Galeano, E. (2008),
Espejos: Una Historia Casi Universal, (Canto indígena de Dakota del Sur), Editorial Siglo XXI (2008).
Garma, A. (1961,
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Green, A. (1972),
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Lacan J. (1961), seminario 9: “La identificación”, Buenos Aires, Editorial Paidos.
Lacan, J. (1964-65), seminario 11: “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”. Buenos Aires: Editorial Paidos.
Salamone, L. (1994), “El tatuaje, una mirada encarnada, El tatuaje como elemento simbólico” (graduation thesis). Facultad de Comunicación Social. Universidad Autónoma de Occidente. Cali, Colombia.
Winnicott, D. (1958),
Collected Papers: “Metapsychological and Clinical Aspects of Regression within the Psycho-Analytical Set-up”. London: Tavistock.
[1]“Lo que has heredado de tus padres, conquístalo para poseerlo .”(Goethe)