Intimidad, ciclo vital y relación analítica

Prof. Dr. Cláudio Laks Eizirik
 

Quizás una de las obras filosóficas más bellas y poéticas, tanto por la estructura como por el contenido, ha de ser, sin dudas, “el Banquete” de Platón.

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Quizás una de las obras filosóficas más bellas y poéticas, tanto por la estructura como por el contenido, ha de ser, sin dudas, “el Banquete” de Platón.. Aquí se dan discursos en honor a Eros, la divinidad del amor,  y que brotan de los labios de los distintos interlocutores.
 
En su discurso, Aristófanes define al amor como a un íntimo anhelo de restitución de una plenitud perdida, de reencuentro con un total. Uno mismo con el ser amado. Expone que, en la antigüedad, la humanidad se dividía en tres géneros, el masculino, el femenino, y el andrógino. Los seres que pertenecían a esta última clase eran redondos, con cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras en la cabeza y, por supuesto dos órganos sexuales. Estaban unidos por el vientre. Eran seres tan terribles por su vigor y fuerza que se sintieron suficientes para atentar contra los dioses. Puesto que Zeus no podía destruir la raza humana, dado que ésta era la que adoraba a los dioses, los castigó partiéndolos por la mitad. Apolo los curó dándoles la forma actual que tienen ambos sexos, y más tarde pasó adelante sus “vergüenzas”.
 
El Amor desde tiempos inmemoriales trata de unirlos, de manera que, cuando se encuentran se unen de tal forma que es para toda la vida, tratando cada uno de reunirse y fundirse con el amado y convertirse de dos seres en uno solo, de manera que tan solo podría alcanzar la felicidad nuestra especie cuando se dé el tiempo en que la mitad de la Humanidad se encuentre con su otra mitad.
 
En  el último discurso,  Sócrates,  relata una conversación que había tenido con una sabia iniciada en los misterios del amor, Diotima de Mantinea.
 
Según Diotima, el amor no era algo bueno, sin embargo, esto no debía llevar a creer que sería  algo malo. Decía que existe un término medio entre los opuestos, poniendo como ejemplo, que lo que no es sabiduría no necesariamente ha de ser ignorancia (la “opinión” o doxa se encuentra en el medio), que lo que no es bello necesariamente ha de ser feo. Y así como existen términos medios entre los opuestos, también los hay con respecto a los dioses y los hombres: Los daimones (“demonios” en sentido griego). Según Diotima, Eros era precisamente esto, un Daimon, y como tal, representaba un nexo entre los seres mortales que sufren, y los inmortales que habitan los cielos. No podía ser un dios, ya que el amor (Eros) “desea” las cosas bellas y buenas, y como el deseo es una señal de privación, Eros no puede ser un dios, ya que al desear, significa que está privado de lo bello y lo bueno, características éstas de los dioses.
 
El amor, como tal, busca lo bueno en sí mismo junto con la belleza, se caracteriza además por querer poseer siempre lo bueno. Esta persecución activa de lo bueno toma el nombre de “amor” cuando se convierte en producción de la belleza, a través de un proceso de fecundación que se da tanto en el cuerpo como en el alma.
                                   
Belleza, felicidad, intimidad (del latín, intimus, adentro, experiencia interior, relación con uno mismo y con el/los otro/s), como observamos desde la antigüedad tiene una natural relación con el vínculo, elemento central del ciclo vital y de la relación analítica.
 
Sobre el ciclo vital
Desde el inicio de la vida, la intimidad tiene un papel esencial en las relaciones humanas, empezando por el largo período en que la madre tiene el bebé adentro de si, y los primeros años de vida, que  fueron estudiados con detalle por Melanie Klein y Winnicott.
 
Erikson( 1980) describe  el conflicto entre intimidad y aislamiento como característico de la edad adulta. Una vez establecida la propia identidad, tarea de la adolescencia, es posible formar vínculos íntimos y recíprocos y aceptar los sacrificios y compromisos requeridos por tales relaciones. El amor sexual es sin dudad una de las principales cosas de la vida, y la unión de la satisfacción mental y física en el gozo del amor constituye uno de sus puntos culminantes. Aparte algunos excéntricos fanáticos, todos lo saben y conducen su vida de esa manera: solo la ciencia es por demás refinada para admitirlo, afirma Freud.( Freud,1915). La intimidad obtenida de tal manera reconstituye la unidad perdida de que nos habla Aristófanes, y reproduce la primitiva relación que un día tuvimos adentro del útero de nuestras madres; no por otra razón, dice Freud, después de un encuentro amoroso pleno de placer e intimidad los amantes suelen dormir, como los bebés llenos de leche y de amor materno
 
Pero como queda la intimidad en tiempos de modernidad líquida ¿ Observando lo que relatan los pacientes, o la realidad en que vivimos, hay al parecer una huida fóbica de los vínculos de intimidad, bajo la apariencia de una enorme y global  intimidad, como pasa en la redes sociales, en los sites de relacionamiento, en el tinder y semejantes.  Lo que pienso, aquí como en otros temas, es que opinión o doxa, como diría Diotima, se encuentra en el medio. Ni una visión catastrófica, ni una aceptación frenética de la supuesta libertad de comunicación sírvenos como algo útil. Hay situaciones en que la comunicación virtual funciona como un objeto o fenómeno transicional para que un joven llegue al vínculo de intimidad con otra persona. Y hay situaciones en que de hecho se borra todo la relación humana en persona, y observamos los que viven, como diría Freud, in absentia o in effigie, pero ahora con un ropaje virtual. De todas maneras, este es el lenguaje contemporáneo, y dudo que haya algún análisis en que ciertas comunicaciones no sean hechas mediante imágenes o sonidos o en movimiento de esos pequeños aparejos de los cuales nadie más puede prescindir..
 
En la última etapa del ciclo vital, el desafío de los cambios en los vínculos de intimidad consigo mismo y con los demás se torna más intenso. Además de las pérdidas inevitables, tanto en el trabajo como en la situación familiar, que necesitan ser elaboradas con los recursos psíquicos desarrollados a lo largo del ciclo vital, hay toda una sucesión de cambios físicos y mentales, y el trabajo psíquico con la inevitabilidad de la propia muerte (Eizirik,2013).
 
De entre tantas reflexiones sobre la vejez, debemos a Philip Roth (2006) la idea de que la persona mayor está marcada por el tiempo, y que los demás la miran como a alguien que ya ha sido. Pero ser viejo significa que uno, pese a eso, continua a ser, y que sigue siendo lleno de vida y de deseos, y de fantasías, y de búsqueda de vínculos, como cualquier persona, de cualquier edad.
 
En esa etapa el vínculo consigo mismo adquiere particular importancia. Un aspecto crucial de la vejez es el tiempo que pasa. Danielle Quinodoz ( 2011 ) describe los segundos de eternidad,   momentos intensos en que la persona siente que existe, el tiempo cronológico queda como que suspendido y la vida adquiere plena relevancia. El choque de la belleza, del amor, de ciertos silencios, de grandes dolores, de elecciones determinantes, la toma de consciencia o el insight en un análisis, son ejemplos de tales segundos de eternidad.
 
 Un especial vínculo en ese período es con los nietos, con los cuales uno revive sus momentos de eternidad en el presente, y experimenta la emoción única de sentir que  su vida va continuar después de su muerte personal, como describía Diotima, y de esa forma  es posible consolarse por la pérdida de los vínculos amorosos.
 
La reciente película de Paolo Sorrentino, Youth ( 2015) presenta, con su maestria habitual, una reflexión al mismo tiempo sóbria y de gran impacto emocional sobre los vínculos de intimidad, el tiempo, la vejez y la muerte.
 
La relación analítica
La relación analítica nos ofrece el escenario para compartir con nuestros pacientes la narrativa de sus vidas, de sus sufrimientos psíquicos, y de la historia de sus vínculos de intimidad, de agresividad y de sus inevitables soledades. De entre tantas contribuciones a la comprensión de lo que pasa en la relación analítica, a mi juicio debemos a Melanie Klein y a Bion los conceptos y los insights que inauguran un nuevo paradigma, y a Racker (1973) y a los Baranger (1961-2) las nociones claves de contratransferencia y de campo analítico, que permitieron a los analistas de hoy un trabajo más cercano con la emoción compartida en cada sesión y la posibilidad de trabajar con material analítico más profundo.
 
 Chasseguet-Smirgel,( 1988 ) considera que en la mayoría de los casos, los analistas llevan a su trabajo una mescla equilibrada de rasgos femeninos y masculinos, fruto de sus propias identificaciones maternas y paternas aunque piense que la feminidad tenga rasgos más profundos, que van más allá de las referidas identificaciones. Examina aspectos peculiares de la contratransferencia, “que se supone es diferente en los dos sexos” (1988:53). Por ejemplo en “la disposición a la maternidad” se incluye la capacidad esperar y ver desarrollarse una relación, en un lento y paciente trabajo cotidiano, que recuerda el embarazo.
 
Dos autores que representan, a mi juicio, una nueva frontera en la práctica del psicoanálisis, son Thomas Ogden y Antonino Ferro.. Si tomamos uno de los trabajos de Ogden, Sobre la imposibilidad del ensueño ( 2005), en que parte de Bion y  de  Funes el memorioso, de Borges, para estudiar en detalle un material clínico, podemos acompañar en detalle los movimientos de la mente del analista, que utiliza todos sus recursos de memoria y oníricos, para construir con su paciente una red de sueños en las sucesivas sesiones que pueden dar significado presente y pasado a su dificultad de ensueño y de establecer un vínculo de intimidad. En su  libro, Torments of the Soul(2015), Ferro describe lo que define y lo que constituye un analista, y muestra como tal condición puede ser desarrollada, a partir del trabajo clínico diario.
 
En mis contribuciones al tema de la escucha analítica, traté de estudiar y proponer una   nueva contextualización de la neutralidad analítica, y examinar la escucha del analista en situaciones traumáticas, y los cambios de su escucha cuando se torna progresivamente mayor ( Eizirik, 2015) Sobre el discutible concepto de neutralidad, sostengo que es todavía útil si lo consideramos como la posición a partir de la cual el analista , en su relación con el paciente, observa,  sin perder la empatía, pero manteniendo una cierta distancia posible. Tal posición no significa ausencia de espontaneidad o naturalidad, pero hay que saber que estamos tratando de una posición amenazada por influencias internas y externas, y que intentamos mantener dentro de las posibilidades.
 
Hay que buscar tener la disposición a la maternidad disponible, o la segunda mirada, o la calma que se requiere para encontrar la interpretación o la pregunta o el silencio que nos permita vivir momentos de intimidad en la relación analítica. Cuando el poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade habla de la procura de la poesía, podemos escucharlo hablando de la procura de un instante de intimidad o quizás de eternidad:
           
 
Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allí están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, mas no hay que desesperar,
hay calma y frescura en la superficie intacta.
Helos allí solos y mudos, en estado de diccionario.
Convive con tus poemas, antes de escribirlos.
Ten paciencia, si son oscuros. Calma, si te provocan.
Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces el poema a desprenderse del limbo.
No recojas del suelo el poema que se perdió.
No adules el poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concentrada
en el espacio.
Acércate y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil rostros secretos sobre el rostro neutro
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que le dieres:
¿Trajiste la llave?
 
Referencias
Andrade, C. D. (1963). Antologia Poética. Rio de Janeiro: Editora do Autor [Nist, J., editor and translator. Modern Brazilian Poetry: An Anthology. Bloomington: Indiana University Press, 1962).
Baranger, W. and Baranger M. (1961-2). La situación analítica como campo dinámico. Revista Uruguaya de Psicoanálisis, 4(1): 527-549 [The analytic situation as a dynamic field. Int. J. Psychoanal. 89: 795-826, 2008].
Chasseguet-Smirgel, J (1988) A feminilidade do psicanalista no exercício de seu ofício. In: As Duas Árvores do Jardim. Porto Alegre: Artes Médicas [The femininity of the psychoanalyst in professional practice. Int. J. Psychoanal. 65: 169-178, 1984].
Eizirik, C. L. (2013). A velhice. In: Eizirik, C.L. and Bassols, A.M. O Ciclo da Vida Humana - Uma Perspectiva Psicodinâmica [The Human Life Cycle: A Psychodynamic Perspective]. Porto Alegre: Artmed, pp. 169-189.
Eizirik, C.L. (1993). Entre a escuta e a interpretação: um estudo evolutivo da neutralidade analítica [Between listening and interpretation: A developmental study of analytic neutrality]. Revista de Psicanálise SPPA, 1: 19-42.
Eizirik, C.L. (2015). Analytic listening as the analyst grows older. Presented at the 49th IPÀ Congress, Boston, July.
Erikson, E. (1980). On the generational cycle. Int. J. Psychoanal., 61: 213-223.
Ferro, A. (2015). Torments of the Soul. London and New York: Routledge.
Freud, S. (1915). Observações sobre o amor de transferência. In: S. E. Brasileira, Rio de Janeiro: Imago, 1969, vol. XII [Observations on transference love. In: Papers on TechniqueS. E. 12: 157-174].
Klein, M. (1975). Psicanálise da Criança. São Paulo: Mestre Jou [The Psychoanalysis of Children. London: Hogarth Press, 1932].
Ogden, T. (2003). On not being able to dream. Int. J. Psychoanal., 84: 1061-2.
Plato (2002). O Banquete. Lisboa: Edições 70 [Symposium. Translated by Benjamin Jowett. Retrieved from: http://classics.mit.edu/Plato/symposium.html].
Racker, E. (1973). Estudios sobre técnica psicoanalítica. Buenos Aires: Paidós [A contribution to the problem of countertransference. Int. J. Psychoanal., 34: 313-324].
Roth, P. (2006). O animal agonizante. São Paulo: Companhia das Letras [The Dying Animal. New York: Houghton Mifflin, 2001].
Quinodoz, D. (2011). Envelhecer, uma viagem para a descoberta de si mesmo. Ver. Bras. Psicanálise, 45(3): 97-108 [Growing old: a psychoanalyst’s point of view. Int. J. Psychoanal., 90: 773-93, 2009].     
Winnicott, D. (1988). Textos selecionados: da pediatria à psicanálise. Rio de Janeiro: Francisco Alves [Collected Papers: From Pediatrics to Psychoanalysis. New York: Basic Books, 1958].
 

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