La insustentable dependencia del ser

Dr. Decio Gurfinkel
 

La adicción es una forma de insustentabilidad que indica un extravío en la construcción de una interdependencia horizontalizada y revela la situación de dependencia inherente al pathos humano.

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La contradicción pesada / ligera es la más misteriosa y ambigua de todas las contradicciones. 
        Milan Kundera, "La insoportable levedad del ser".

El propósito de este artículo es que la adicción sea entendida como una forma de insustentabilidad.

Las adicciones han sido abordadas por los psicoanalistas de diversas maneras. ¿Qué entendemos por adicción? Muy sucintamente, podemos definirla como una acción impulsiva e irrefrenable que puede incidir sobre una gran diversidad de objetos y situaciones. Produce un estado de esclavitud frente al objeto, una inversión de la lógica sujeto / objeto, una relación fetichizada con el mismo y una cosificación (degradación de la calidad de la relación objetal). La adicción también es una neo necesidad[1], ya que el proceso adictivo transforma el objeto del deseo en un objeto de necesidady una forma de neurosis impulsiva, en la que predomina el acto de descarga pura, muy alejado del carácter expresivo de la acción gestual; en este sentido, está en el campo clínico-psicopatológico del "colapso del soñar", y guarda todavía algún parentesco con las llamadas neurosis actuales. La adicción es la manifestación clínica más obvia de la llamada compulsión a la repetición, lo que plantea una serie de preguntas sobre sus relaciones con varias otras formas de automatismo de la conducta humana: hábitos, rasgos de carácter, "manías", rituales. y los modos particulares de ser de cada uno. Realiza, en general, una función defensiva para el Yo, tanto por su efecto euforizante (defensa maníaca) como por la propiedad de crear una realidad paralela disociada, y representa un extravío claro en el proceso de maduración en términos de la transición de estados de dependencia infantiles a la dependencia madura de la edad adulta. Dentro de esta "unidad" clínica, es fundamental que reconozcamos la diversidad de formas de organización psíquica de los adictos, lo que nos coloca, en términos de diagnóstico, ante la paradoja de la unidad en la diversidad[2].

La adicción porta en sí el enigma del pathos humano, la pasión, y en este sentido las "relaciones adictivas"[3] pueden tomarse como su prototipo. Estos se caracterizan por el predominio de un objeto idealizado en el contexto de una elección de objeto marcadamente narcisista, en una especie de "amor tóxico" en el que los excesos indican un impasse con la alteridad. Hay aquí un parentesco tanto con la perversión como con el balancín (subibaja), pasión / melancolía. Es una especie de "amor vampírico", en el que los rasgos de carácter oral descritos por Abraham (exigencia agresiva de satisfacción inmediata, intolerancia e incapacidad para estar solo) son evidentes y en los que la "sangre de los demás"[4] se ignora como un valor sagrado. En esta forma de vinculación vemos la indiscriminación y la confusión, así como la explosiva proximidad entre el amor y la destrucción, o entre las delicias y el pavor de estar el uno con el otro. En las relaciones adictivas, el otro es responsabilizado de todo lo que le sucede al individuo: origen de todos los males, también es el único capaz de brindar alivio y felicidad. Hechicero malévolo o mago protector, es de este Otro superpoderoso de quien emana toda la "enfermedad" así como la supuesta "cura" por amor.

La etiología de esta situación se puede atribuir a una falla en la experiencia de la transicionalidad, que produce un bloqueo en los procesos de introyección. Como bien sugirió McDougall (1982), el objeto transicional aquí tiene su función pervertida y se convierte en un "objeto transitorio"[5]. Tal falla resulta de una dinámica relacional en la cual la madre misma, a veces, instila activamente una relación adictiva, inhibiendo en el niño el desarrollo de sus propios recursos y, en consecuencia, la capacidad de estar solo, tranquilizarse y cuidarse ellos mismos de adultos[6]. La madre y los diversos partenaires de las relaciones adictivas se convierten en lo que comúnmente conocemos como "codependientes". Ahora, debido al fracaso de la introyección, en las adicciones hay una fijación a la exterioridad del objeto, en relación al cual se desarrolla una dependencia crónica; dado el precario estado de los objetos del mundo interno, el objeto externo debe ser constantemente manipulado y utilizado de una manera propiamente 'extractivista'. No fue posible construir, en este caso, una "economía sustentable”.

Así que aquí nos encontramos, de una manera muy interesante, con la noción de sustentabilidad. La sustentabilidad puede considerarse en varios planos, y se trata de una pauta fundamental en los días de hoy.. Se refiere principalmente a la preocupación de buscar un equilibrio en los sistemas ecológicos de nuestro planeta. Pero también se aplica a la dimensión socioeconómica, ya que se refiere a la búsqueda de formas de desarrollo que consideren la "salud" del medio ambiente- en contraste con un extractivismo descuidado - y, sobre todo, las condiciones de vida justas y dignas de la población (la "sangre de los otros"). Ahora, la búsqueda de la sustentabilidad también es una pauta que se coloca a todo individuo, ya sea en términos de subsistencia material o en términos de la calidad de vida emocional y relacional.

¿Cómo pensar en la sustentabilidad a partir del psicoanálisis? Freud resaltó el estado de desamparo y dependencia del ser humano al nacer, así como el arduo camino del desarrollo desde el principio del placer hasta el principio de realidad, en el cual la travesía edípica es un paso crucial. También siempre nos alertó sobre la precariedad de esta conquista y las limitaciones del Yo, tan vulnerable a  influencias y  engaños y tan dependiente de sus señores (el ello, el superyó y el mundo exterior). Winnicott contribuyó mucho a la discusión al abordar dicho desarrollo desde el prisma de prioritario de la dependencia. Pienso que se trata de una travesía cuyo punto de partida es una relación de dependencia vertical y asimétrica, y cuyo horizonte previsto es una relación de interdependencia horizontalizada en la vida adulta. En otras palabras, este es el proyecto de construir una sustentabilidad emocional, relacional y psicosomática. Podríamos hablar de una auto-sustentabilidad?  Tal vez sí tal vez no; siempre que esto no se entienda como un estado de autosuficiencia o "independencia absoluta" en completo desacuerdo con la realidad humana. De hecho, la interdependencia se caracteriza por una dialéctica exitosa entre la capacidad de estar solo y la capacidad de estar con. 

Una de las contribuciones más interesantes de Winnicott para recordar aquí es la noción de holding, que se puede tomar como el prototipo de cada relación de cuidado. Hoy vemos un uso generalizado de esta idea cada vez que nos referimos a la importancia de "sustentar una situación". Si consideramos el proceso de desarrollo del sujeto, es fundamental que este sea sustentado por otros humanos para que, en su debido tiempo, surja y se desarrolle la posibilidad de una (auto) sustentabilidad. La introyección es un mecanismo princeps de este proceso; y no se trata solo de la introyección de objetos, sino sobre todo de funciones - lo que abre el camino para la adquisición de la capacidad de autocuidado.

Bien, lo que caracteriza a una adicción es precisamente un compromiso serio en la construcción de tal (auto) sustentabilidad. Un rasgo notable de estos pacientes, destacado por varios autores, es la incapacidad del autocuidado, un sello distintivo de esta insustentabilidad. ¿Por qué y cómo ocurrió este extravío? ¿Qué produjo tal "fijación en la dependencia" e interrumpió la travesía de la dependencia infantil a la interdependencia adulta? McDougall y otros buscaron responder a esta pregunta formulando hipótesis sobre fallas en la transicionalidad. Henry Krystal (1978) sugirió una especie de "Complejo de Prometeo", uno que se atrevió a robar el fuego de los dioses y dárselo a los hombres, análogo y más arcaico que el Complejo de Edipo: en  los adictos y tantos otros pacientes estarían bloqueados el acceso y la apropiación de funciones de cuidado, reservadas exclusivamente a los "dioses" (madre, padres, médicos, terapeutas, etc.); de ahí la incapacidad crónica de autocuidado. También podemos pensar en términos de una sustitución del mecanismo de introyección por la fantasía de incorporación, que, según Torok y Abraham, se debe a secretos "encriptados" relativos a objetos primarios perdidos. Las hipótesis etiológicas sugeridas por los analistas son diversas e indican la riqueza y la complejidad del campo de investigación que tenemos ante nosotros. 

La clínica de adicciones tiene mucho que enseñar al psicoanálisis.

Un primer punto a considerar, continuando con la redefinición del concepto psicoanalítico de adicción con el que comenzamos este artículo, es que es una forma de organización psicopatológica que debe estudiarse en su correlación con otras similares en términos de funcionamiento psíquico. Los trastornos psicosomáticos y los casos límite son ejemplos claros, como lo son los trastornos alimentarios, los trastornos del sueño, las llamadas neurosis impulsivas y diversas formas de neurosis narcisistas[7]. Un rasgo común de estas formas clínicas, es la precariedad de los procesos de simbolización; he tratado de caracterizar este funcionamiento psíquico con la expresión "colapso del soñar" (Gurfinkel, 2001).
 
Otra contribución fundamental se refiere a la luz que la clínica de las adicciones puede proporcionarnos para comprender mejor una dimensión crucial del ser humano: la dependencia y sus paradojas. ¿Cómo ocurre el proceso de construcción de la sustentabilidad de un sujeto hacia la interdependencia horizontalizada, y por qué motivos tal proceso es limitado o impedido? Como bien sabemos, tal bloqueo da como resultado un estado de dependencia crónica que puede evolucionar y cristalizar en formas dramáticas de esclavitud a los objetos - sean estos personas o 'sustancias'- en una relación cada vez más 'cosificada' con los mismos.

Así, la problemática de la dependencia-independencia puede estudiarse a través de una polaridad: por un lado, la insustentabilidad de la dependencia adictiva, y por otro, la búsqueda de la sustentabilidad a través de la interdependencia horizontal. Como parte de la tradición metodológica y epistemológica de nuestra disciplina, debemos estar siempre alertas en este tipo de abordaje, a fin de tratar la polaridad patológico / universal con cuidado y discernimiento, evitando incurrir en desviaciones moralizantes o normativas. Después de todo, ¿cuáles son los límites de la (auto) sustentabilidad y hasta qué punto la dependencia no es una dimensión fundamental e ineludible del pathos humano, un "peso" inherente y un precio a pagar por existir? 

La (in)sustentable dependencia del Ser nos concierne a todos. 

Referencias 
Cruz, M. S. (2016), Adicção ao outro em pacientes fronteiriços: um estudo psicanalítico. Tese de Doutorado, IPUSP, 2016.
Gurfinkel, D. (1996), A pulsão e seu objeto-droga: estudo psicanalítico sobre a toxicomania [Pulsion and its drug-object: a psychoanalytical study on toxicomania]. Petrópolis: Ed. Vozes.
Gurfinkel, D. (2001), Do sonho ao trauma: psicossoma e adicções. São Paulo: Casa do Psicólogo.
Gurfinkel, D. (2011), Adicções: paixão e vicio. São Paulo: Ed. Casa do Psicólogo.
Gurfinkel, D. (2012),'A adicção como patologia transicional' in: Outeiral, J. et. al (orgs) Winnicott: Seminários Cearenses. São Paulo: Zagodoni.
Gurfinkel, D. (2017), Relações de objeto. São Paulo: Blucher.
Gurfinkel, D. (2019), 'Formas de toxicomania e manejo clínico'. In D. Reale & M. S. da Cruz (orgs) Toxicomania e adicções: a clínica viva de Olievenstein. Curitiba: Benjamin Editorial.
Humberg, L.V. (2016), Relacionamentos adictivos: vicio e dependência do outro [Addictive relationships: addiction and dependence to the other]. São Paulo: Ed. CLA.
Krystal, H. (1997), 'Self representation and the capacity for self care'. In Yalisonve, D. (ed) Essential papers on addiction. New York: NY University Press,.
McDougall, J. (1982), Teatros do Eu [Theatres of the mind]. Rio de Janeiro: Francisco Alves, 1992.
[1]Sobre la adicción como una neo-necesidad y su relación con el fetichismo, ver Gurfinkel (1996).
[2]Presenté en detalle esta definición de adicción en "El concepto psicoanalítico de la adicción" (en Gurfinkel, 2011), y discutí las diferentes formas clínicas de toxicomania y las variaciones de manejo requeridas en el trabajo terapéutico en "Formas de toxicomania y manejo clínico" (Gurfinkel) , 2019). 
[3]Esta expresión fue acuñada por Joyce McDougall (1982), y algunos analistas en nuestro campo la han revisado más recientemente (Gurfinkel, 2011; Humberg, 2016 y Cruz, 2016).
[4]Expresión que es el título y una novela de Simone de Beauvoir.
[5]Sobre las adicciones como patología de la transicionalidad, ver Gurfinkel (2012).
[6]Aquí se entiende toda la relevancia de abordar el fenómeno de las adicciones desde la perspectiva de las relaciones objetales, complementando el punto de vista pulsional (cf. Gurfinkel, 2017). 
[7]La correlación entre estos diversos cuadros clínicos ha sido sugerida por algunos autores desde las primeras décadas de la historia del psicoanálisis (ver, por ejemplo, los trabajos de Abraham, Wulff, Radó y Fenichel), que ganaron fuerza en la segunda mitad del siglo XX (los trabajos de Krystal y McDougall son dos buenos ejemplos), y hoy es una visión mucho más generalizada.
 
Traducción: Sodely Páez
 
 

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