¿Desde qué lugar estás hablando?

Dr. Nilofer Kaul
 

Usando poesías para ilustrar sus conceptos, la autora revisa diferentes actitudes frente al derrumbe y examina las relaciones con el dolor y los objetos internos.

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El término "derrumbe" se usa libremente para indicar un colapso del funcionamiento. Una ruptura de contacto con objetos en el mundo externo. Dentro del psicoanálisis hay, sin embargo, otras formas de imaginar este colapso. Cuando el dolor cruza el umbral de tolerancia, el ego parece retirarse en sí mismo y rechaza al mundo. Esto no necesariamente indica fragilidad, de hecho, Winnicott argumentó que el paciente que se ha mantenido integrado, movilizando un “falso self”, al erigir una costra alrededor de sí mismo, está tratando de vivir auténticamente y participar de las contingencias inciertas de la vida.  Aquí, él introduce un nuevo punto de vista desde donde podemos ver un derrumbe como viniendo de un deseo de vivir espontáneamente.

Profundamente, observa en este lugar, que “el miedo clínico al derrumbe es el miedo a un derrumbe ya experimentado. Este es el miedo a la agonía original que causó la organización defensiva, que el paciente despliega como un síndrome mórbido”. La idea de Freud de Nachtraglichkeit (la idea de que la memoria toma su forma del presente) está totalmente resaltada acá, dado que Winnicott superpone el pasado con el presente.

El trabajo de Alvarez, A. (2010) sobre niveles de funcionamiento analítico, da pistas acerca de donde puede estar el paciente en un momento determinado. Su estratificación del funcionamiento psíquico se extiende a localizar diferentes tipos de derrumbe. Hay un self frágil que se hace trizas que puede resultar justamente el final del juego. Pero, para alguien que es sobre todo autista, un colapso depresivo da paso a un mayor contacto con sus sentimientos y con el dolor que puede haber causado a otros. Por lo tanto, el término "derrumbe" podría indicar no solo fragilidad sino también la disposición a vivenciar sufrimiento, mientras que una huida/ lucha contra el dolor podría indicar una falta de elasticidad psíquica. 

De hecho, la situación más recalcitrante para mí es el paciente que ha huido hacia la alucinación y omnipotencia y no podrá ser traído de regreso; contrariamente a la creencia popular, uno puede decir que el paciente que se rehúsa a quebrarse, es aquél que no tiene capacidad para la verdad.

Esto me recuerda a la paciente J, que tenía alrededor de 40 años y era, económicamente y en otros aspectos, muy dependiente de su familia, pero que parecía haber adoptado un frente maníaco permanente. Ella venía solo porque su “hermana era una perra histérica”. La familia sólo quería tercerizar sus propias obligaciones, pero J no era “la tonta de nadie”. Dijo que en realidad no vendría a sus sesiones, pero tomaría el dinero asignado a las mismas, para sus gastos. Ella se había “enganchado” con traficantes en la  “web oscura”, quienes le compraban cosas ilegales, lo que le haría ganar miles de millones y viviría entonces en su propia isla. Se podría comprar para ella una pareja y conseguir vientres subrogados para tener bebés. “Lo tengo todo resuelto”. El trabajo con J no duró. El derrumbe podía ser sólo un holocausto, entonces, así como el Mammon de Milton, ella se refugió en confundirse. Mammon consuela a los ángeles caídos sobre su pérdida del cielo diciendo que deberían estar agradecidos de que en el inferno ellos son “libres, y en ningún caso responsables, prefiriendo la dura libertad antes que el yugo fácil de la pompa servil”.

Gran parte de esto puede o no ser comunicable a través del contenido verbal manifiesto de la comunicación, pero puede estar en la sintaxis, el uso del tiempo verbal, el vértice de locución y la voz misma. ¿Acaso está el paciente manteniendo cierta distancia del derrumbe minimizándolo?  En ocasiones, lo hace en  conjunto con el analista y mirando de reojo algo que sucedió hace mucho tiempo. ¿La distancia desde el derrumbe es tan grande para nosotros, como para transitarla?

¿Qué de la sintaxis nos dice que hay un derrumbe alrededor? ¿Fue hace mucho tiempo? ¿O está sucediendo en el aquí y ahora? ¿Es la respuesta rendirse o huir? Este breve artículo- utilizando poesía- ubica diferentes perspectivas ante un derrumbe y examina la sintaxis de la relación con el dolor y los objetos internos.

1.    Manteniendo una distancia de él
Aquí, por ejemplo, está Emily Dickinson que bien podría estar describiendo un derrumbe en

No Es Morir:
Cuando todo lo que late—se detiene—
Y el Espacio mira a su alrededor—
O las Espeluznantes heladas—los primeros llantos de Otoño,
Levantan la tierra apaleada—
 
Pero, como el Caos—Interminable—Insolente—
Sin Esperanza, ni Mástil—
Sin siquiera un Informe de Tierra—
Para justificar—la Desesperación.

Este es, sin lugar a dudas, el paisaje de un quiebre de contacto con la realidad, y más profundo aún, es cuando los objetos internos (encarnados aquí como tiempo y espacio) que nos sostienen, pierden su significado, su sentido. Estas dos dimensiones que nos anclan, pierden elasticidad – el tiempo se atrofia y los espacios se expanden. Nuevamente, la tierra (o madre)  ya no es visible, golpeada por la invasión de objetos hostiles como la helada que hace imparable el caos. Los objetos buenos son capturados por los hostiles. Pero este poema parece estar escrito con posterioridad – cuando el caos cede a algún recuerdo que organiza la experiencia y traza los contornos de la misma.  La agudeza de la descripción, la precisión, hace evidente el deseo del orador de mantener cierta distancia del dolor. Es difícil decir si es un recuerdo del pasado o si la parte no psicótica está describiendo la parte psicótica. 

En Yo mido toda pena que me encuentro el hablante compara ingeniosamente su sufrimiento con el de los demás. Hay aquí un reconocimiento del sufrimiento humano, aunque existe una posibilidad de ironía juguetona, cuando ella no sólo mira, sino que mira con "ojos pequeños y penetrantes", como si también hubiera cierto grado de superioridad rival.

Yo mido toda Pena que me encuentro
Con Ojos inquisidores y atentos—
Me pregunto si pesa como pesa la Mía—
O si es de tamaño Llevadero.

Dickinson también termina simulando elevar su sufrimiento al de Cristo a través de su mención del Calvario:

Supone un penetrante Alivio
Al pasar el Calvario—
Reconocer las formas—de la Cruz—
Los modos de llevarla—
Y aún me fascina suponer
Que Algunos—se asemejan al Mío—

Hay un juego de palabras lúdico con el vocablo “Fashion” que en español se traduce como “formas”, por su doble sentido tanto en el de estilo popular o moda, como en la forma- manera de hacer algo. ¿Qué tipo de señales de sufrimiento hay allí y como la despliegan las personas? Es una cuestión de especulación si acaso alguna de esas señales se parece o no a su calvario. Esta restricción la hace muy aplomada. Estás invitado a ver sus ingeniosos gestos, pero quedas firmemente mantenido fuera del derrumbe. La distancia respecto del dolor está establecida por el carácter lúdico y la precisión. El equilibrio entre querer hablar de dolor y mantener una distancia del lugar de sufrimiento, crea una tensión que indica fragilidad, más que las palabras mismas que buscan una continuidad. 

2. Luchando con eso
A diferencia de Dickinson que escribe desde cierta distancia, el hablante en Tulipanes de Silvia Plath, intenta escindir su locura proyectándola en las flores que adquieren la forma de un “objeto bizarro”. Sus tulipanes son utilizados como un doble loco cuando ella describe una hospitalización después de un derrumbe:

Los tulipanes son muy sensibles, es invierno aquí.
Mira qué blanco está todo, qué quieto, qué nevado.
Aprendo a estar en cala, yaciendo sola e inmóvil
Como la luz sobre las paredes blancas, esta cama, estas manos.

Esto suena a paz, excepto que es más como una sumisión a una rutina médica, encarcelada en el bien-estar:

Dejé que las cosas se deslizaran, soy una balsa de treinta años
Obstinadamente aferrada a mi nombre y dirección
…y el agua cubrió mi cabeza
Ahora soy una monja, nunca fui tan pura

Pero este estado no es calmo; objetos desorganizados no serán contenidos:

Para empezar, los tulipanes son muy rojos, me lastiman,
Sus pétalos encarnados le hablan a mi herida, y ella les responde

Ella es alterada con demasiada facilidad por estas flores rojo sangre desde cuya perspectiva ella puede verse a si misma

… y me veo a mi misma chata, ridícula, una sombra recortada en un papel
…y no tengo apariencia, he querido desaparecer.
…los vívidos tulipanes me devoran el oxigeno

Hay aquí un dualismo que evoca el drama maniqueo. Al igual que el conflicto allí entre la oscuridad y la luz, las partes psicóticas y no psicóticas están en un combate mortal. La parte psicótica está explotando desde un contenedor inadecuado (hospital). A medida que el hablante intenta distanciarse de la psicosis que amenaza con apoderarse de su mente, su voz se vuelve más frenética y aterrorizada:

Los tulipanes deberían estar enjaulados como animales peligrosos; están abriéndose como la boca de una terrible pantera,

Las últimas líneas del poema toman un giro más depresivo donde puede ser admitida la fragmentación:

El agua que pruebo es tibia y salada como el mar, y viene de comarcas tan lejanas como la salud. Este ir y venir evoca momentos en nuestras sesiones con pacientes que nos traen la experiencia de objetos bizarros. La paciente Sudha que se mantiene sonriendo durante toda la sesión porque ahora hay una nueva silla. “Nos está mirando”, sigue repitiendo. “Siento que nos está observando”. Sudha es incapaz de encontrar palabras para la experiencia, pero la silla es un objeto interno a modo de un patchwork que parece estar compuesto con trozos y partes de objetos internos triturados. Al igual que los tulipanes, la silla evita que un yo desgastado se desmorone.

3. Hablando desde el abismo
Luego está la temprana poesía de T.S.Eliot que permanece inmerso en la experiencia de tener un derrumbe en la que las voces alucinatorias se multiplican y no hay apariencia de coherencia. De hecho, podemos leer La tierra Baldía como una descripción de fragmentación en la manera que voces desconectadas siguen un orden aleatorio, un derrumbe psicótico.

“Me ofreciste jacintos por primera vez hace un año;
Me llamaron la muchacha de los jacintos.”
-Mas cuando, ya tarde, volvíamos del jardín,
llenos tus brazos y húmedo tu pelo, no pude
hablar y me fallaba la vista; no estaba 
vivo ni muerto, nada sabía…

O la experiencia de desrealización:

Ciudad irreal,
Bajo la parda niebla de un amanecer de invierno…

El derrumbe del lenguaje refleja los escombros dentro:

Yac Yac Yac
Cui cui cui cui cui
Tan rudamente forzada 
Tereo

Esto se hace explícito en:

“En las playas de Margate.
No puedo enlazar
Nada con nada.

El poema se puede leer como un mapa de relaciones estériles con objetos internos astillados cuyas voces sólo amplifican la fragmentación, el hablante está en el lugar de un derrumbe. Encarna la desconexión y el derrumbe en lugar de describirlo desde el recuerdo.

La mayoría de nosotros puede recordar pacientes que nos han susurrado incoherentemente, incapaces de coser en palabras los escombros que marcan su mundo interno. Esa incoherencia de objetos internos disonantes, que parecen parpadear y cobrar vida intermitentemente como una parodia de presencias reales.

Conclusión
Desde la ambigüedad de Mammon, hasta el equilibrio de Dickinson, la batalla fracasada con la psicosis en Plath hasta la rendición en Eliot, podemos escuchar diferentes relaciones con estados de derrumbe. En diferentes momentos, podemos escuchar estas tonalidades variadas: cuando, como Superman, alguien despliega las alas hacia los delirios; en otros momentos, observando la locura con desapego irónico como si fuera otra persona; u otro luchando con esto, habiéndolo puesto en otra cosa y finalmente, los momentos en que todo contacto parece roto y las voces permanecen alucinatorias.

Referencias
Alvarez, A.(2010). Levels of analytic work and levels of pathology: The work of calibration.91:4. 859-878.
Bion, W.R. (1957). Differentiation of the Psychotic from the Non-Psychotic Personalities. Int. J. Psycho-Anal., 38:266-275.
Dickinson, E. (1970).The Complete Poems of Emily Dickinson. New Delhi: Kalyani. Traducción en español: http://www.biblioteca.org.ar/libros/134354.pdf
Eliot, T.S. (1963). Collected Poems. London: Faber. Traducción en Español: http://www.madrid.org/fo/2010/es/prensa/pdf/poema_the_waste_land.pdf
Freud, S. (1918). From the History of an Infantile Neurosis. SE XVII.
Milton, J. Complete Poems. Harvard Classics:1909–14. 
Plath, S. (1960). “Tulips”. http://www.poetryfoundation.org/poem/178974 [Accessed 6 Aug. 2015]. Traducción en español:  http://crateres.blogspot.com/2009/03/tulipanes-un-poema-de-sylvia-plath.html
Winnicott, D.W. (1974). Fear of Breakdown. Int. R. Psycho-Anal., 1:103-107.

Traducción: Andrea Ikonicoff
 
 

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