Humanos: una especie de brillantes asesinos

Dr. Alice Lombardo Maher
 

Homo Sapiens es una especie brillante con un defecto trágico; matamos a nuestros semejantes. ¿Es posible cambiar nuestra consciencia colectiva, conscientemente?

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Homo Sapiens es una especie extraordinaria. Pero enfrentémoslo, somos una especie que mata a sus semejantes.

Si los alienígenas nos estuvieran mirando, es una de las primeras cosas que notarían: 

Los Homo Sapiens parecen tan inteligentes, pero como no tienen noción del hecho de que siguen matándose unos a otros, no pueden imaginar una forma de detener esto.

Nos matamos entre nosotros de maneras individuales y colectivas, racionales e irracionales, ritualizadas y prohibidas, legales e ilegales, masculinas y femeninas, literales y metafóricas.  Lo hacemos por razones religiosas, justificadas, de pasión, de salud mental. Tratamos, sin éxito, de utilizar estas razones para detenernos.

Constantemente están surgiendo nuevas guerras. Elegimos a nuestros líderes para empezarlas. Enviamos a nuestros niños para pelear en ellas. Muchos de nuestros jóvenes guerreros mueren, y los que no, quedan traumatizados de por vida.

Nuestra especie comete genocidios, violencia doméstica, violencia con armas, abuso infantil, violación e incesto. Discutimos sobre esto y con frecuencia aprobamos la pena de muerte, el aborto y la eutanasia.
No solo herimos y matamos a otros. Nos herimos y matamos a nosotros mismos. El daño a sí mismo, el abuso de sustancias y los suicidios son epidémicos.

‘Matamos’ también entre comillas. Cuando los temas de peso entran en discusión, rápidamente regresamos a los insultos, la intimidación y el ridículo. En lugar de imaginar formas de resolver creativamente los problemas intergrupales, bloqueamos, enemistamos, cancelamos y nos volvemos fantasmas uno al otro. Nos acusamos mutuamente de ‘ismos’ y ‘anti-ismos’. Nos atacamos en los medios sociales, en los que tergiversamos la realidad de cualquier manera. Cuando las noticias oficiales se comprueban, las personas que ven la realidad desde un punto de vista diferente las consideran falsas. En el mundo académico, se valora el pensamiento ‘crítico". Nuestras más exitosas comedias muestran ridículos a los otros.

 Las defensas frente al conocimiento de esta dinámica y a todo lo que ella implica son poderosas. Vemos a otros ganar y perder, sufrir y morir, todo el día, cada día. Sucede en las noticias, en los libros, en el teatro, en los films, en la TV, y en los medios sociales. Todo esto nos estimula, hasta que nos aburrimos y cambiamos de canal. Consideren esta sátira: el ‘Show del asesinato’ de Saturday Night Live . Es gracioso porque es verdadero ¿Qué implica que nos deleitemos imaginando asesinatos? https://youtu.be/J4RdcE6H4Gs

Ustedes se estarán preguntando, si todo lo que yo he dicho es verdad, quiere decir que estamos programados de esta manera. ¿Qué podemos hacer, si es que podemos hacer algo?

Podemos comenzar planteando las preguntas correctas. Debemos desacelerar los argumentos que no aportan nada sobre si una guerra es más justa que otra, si un partido político es más correcto que otro, o si la pena de muerte y el aborto son pecado, ilegales o aceptables. Debemos comenzar por dar un paso atrás y mirar estos problemas a través de lentes diferentes. ¿Cómo evolucionó nuestra especie hacia una que mata a sus semejantes? ¿Es posible que podamos cambiar?

Una hipótesis es que en la medida que nuestra especie madura psicológicamente, desarrollamos identidades complejas que nos hacen separados y distintos unos de otros. Tal vez ahora sufrimos un defecto en nuestra constitución genética y psicológica, defecto que nos impide resolver los problemas de las diferencias humanas.

Nuestras identidades se forman tempranamente en la vida. Estamos programados para ver el mundo desde un cierto punto de vista. Está demostrado que los conservadores y los liberales tienen diferentes perfiles psicológicos. Diferencias significativas amenazan nuestras identidades logradas con esfuerzo. Si nuestros núcleos psicológicos no resisten, peleamos con fuerza.

¿Cómo podemos empezar a imaginar el paisaje que ven los demás, y enfocarnos en horizontes compartidos, sin sacrificar nuestras identidades individuales?

La teoría analítica clásica se refiere al ‘yo corporal’. Nuestros cuerpos físicos son el núcleo desde donde se forman nuestras psiques. Sugiero que debemos mirar nuestro ‘cuerpo político’ desde un punto de vista similar.

Nuestros cuerpos tienen dos lados, con un lado dominante y directriz, por una buena razón. Esto es estabilizador, y nos ayuda a ir hacia adelante. Lo mismo sucede con nuestros ojos. Dos ojos que enfocan un horizonte común nos permiten tener una percepción con claridad, perspectiva y profundidad. Cuando la derecha y la izquierda comparten sus diferentes formas de percibir nuestro paisaje político, se adaptan una a la otra, y se enfocan en un horizonte compartido, con un lado liderando en una época particular, entonces podemos ir hacia adelante. Dos perspectivas que no se enfocan, que constantemente argumentan que el paisaje que ven es el único verdadero, nos conducen a la ceguera y la parálisis.

¿Es posible cambiar esta dinámica, como individuos y como sociedad? Creo que sí.

Nuevas teorías científicas, como la neuroplasticidad y la epigenética, y los modelos psicoanalíticos sobre la adaptación, la plasticidad yoica y la interpretación de las defensas nos dicen que somos capaces de cambiar nuestros cerebros y nuestras psiques aún en la adultez. Creo que es posible cambiar estas fuerzas, si hacemos el esfuerzo consciente y deliberadamente, con conocimiento, metodología y la motivación para intentarlo. 

Como psiquiatra y psicoanalista, tengo el honor de ser invitada al mundo interno de individuos muy diversos. Sus puntos de vista políticos y religiosos atraviesan un espectro muy amplio. Creen en lo que creen por razones válidas, razones que emergen de la compleja matriz de la que surgen otros elementos de su personalidad, la forma en que fueron criados, su genética, sus pasiones, sus conflictos internos, sus síntomas y defensas, las formas de vida, de amar y pensar. Algunos utilizan investigaciones, estadísticas y argumentos intelectuales para sustentar sus puntos de vista. Otros se identifican con un líder poderoso o con dios. Algunos están mentalmente enfermos y ven la realidad a través de la lente del delirio. Algunos piensan acerca de ideas abstractas mientras que otros quieren ayuda para llevar comida a sus mesas.

Estos estilos poderosos conducen a diferencias que podrían fortalecernos, pero terminan conduciendo a abismos aparentemente insuperables. Necesitamos aprender a hablar CON, no A, ACERCA DE y CONTRA uno con otro. Necesitamos aprender a leer las comunicaciones de la gente mejor de lo que lo hacemos, honrando sus experiencias más que argumentando ineficazmente contra ella. Necesitamos aprender a leer a los demás de la forma que aprendimos a leer libros y a interpretar las matemáticas y los símbolos musicales.  Si podemos comenzar a hacer esto un día podremos resolver los problemas humanos con efectividad.

El entendimiento humano ES como la ciencia aeroespacial. Es igualmente complicado, pero igualmente posible. Temo que, dado nuestro mundo digital y dividido, los robots se están haciendo humanos, y los humanos están siendo empujados hacia lo concreto y lo robótico; píldoras y cirugías, chicos buenos y chicos malos. Si perdemos la esencia de lo que nos hace humanos, nuestra búsqueda compartida de significado, la imaginación empática, la compasión amorosa, y el camino hacia la verdad a través de la imaginación creativa, el camino en el que estamos podría ser un callejón sin salida.

¿Cómo podemos volver a encontrar esta senda? Una vía posible es imaginar un curriculum en Alfabetización Emocional, utilizando experimentos con el pensamiento cotidiano, y desarrollarlo hasta que esté a la par con otros temas más importantes. Actualmente, psicología se enseña en cursos individuales, de una manera que es o muy intelectual o demasiado emocional-social. Ninguno funciona con suficiente efectividad para ayudarnos a imaginar la experiencia emocional de la otra persona y desarrollar formas de comunicación que puedan atravesar aquello que divide lo humano.

En el año 2012, tuve la oportunidad de diseñar un proyecto piloto en alfabetización emocional para un programa de verano de Street Squash, programa diseñado para el enriquecimiento de la juventud, que se había originado en Harlem. Durante una semana, transformamos una clase de una escuela secundaria en un microcosmos de la sociedad adulta. Les asignamos a los alumnos ‘futuros sí mismos’ completos, con carreras, salarios e impuestos. Sesenta estudiantes discutieron sus sentimientos acerca de sus trabajos y salarios en relación con sus compañeros (los ricos eran claramente superiores y codiciados). Ellos calculaban sus impuestos, aprendían de que manera el gobierno utilizaba esos impuestos, y exploraban las perspectivas de nuestros partidos políticos a través de la lente de sus ‘sí mismos’ adultos. Al estudiar los acontecimientos actuales, ellos discutían la importancia de leer el contexto y comprender la perspectiva de los otros. Los estudiantes tenían el desafío de considerar su huella emocional propia, imaginar la experiencia emocional de personas de diferentes orígenes, hablar CON más que A los amigos a través de divisiones imaginarias, e imaginar nuevos caminos para efectuar un cambio social.

El curso fue tan bien recibido que fuimos invitados a diseñar cursos de un semestre para su programa académico; una curricula completa con sus lecciones detalladas puede verse en www.emotionalimprint.org. Los estudiantes también entrevistaron al Dr. Vamik Volkan y a Lord John Alderdice. Videos titulados ¿Por qué tenemos guerras y qué puede hacer nuestra generación sobre esto? pueden verse en el mismo sitio.

Cuando nuestros estudiantes llegaron al último año, agregamos una pasantía innovadora. Ocho estudiantes de último año enseñaban juntos a estudiantes más jóvenes, y colaboraban con estudiantes en Hunter High School para escribir un e-book www.divides.org, basado en el trabajo del Dr. Volkan.

¿Cómo puedo mostrar este tipo de programa que surge en las escuelas? Aquí hay otro ejemplo.

En la escuela primaria, una lección es así:

Un compañero se acerca en el patio de juegos y dice, ‘tu castillo de arena está torcido’.  Haz una lista de las varias razones que podemos pensar por qué tu compañero te dice esto, y pensemos acerca de qué podrías responder en cada situación.

Los alumnos pueden pensar que el compañero es malo porque su padre fue malo con él. Tal vez es competitivo. La maestra puede explicar que para algunas personas las cosas torcidas los pueden poner ansiosos.  O tal vez tu castillo de arena está torcido, y es su forma torpe de ofrecerte  ayuda.

Ahora imaginen el mismo tema planteado como tarea o pregunta de examen para un niño mayor.

Alguien entra a tu patio de juegos y dice, ‘Tu castillo de arena está torcido’. Haz una lista con seis razones diferentes de por qué una persona te diría esto, y seis diferentes respuestas basadas en tu hipótesis. Elige una de ellas y crea un diálogo diseñado para comprobarlo, ya sea en persona o por e-mail. ¿Cuáles serían las claves que te dirían si tu hipótesis es correcta? Trata de mantenerte verdadero contigo y construye un puente con esa persona. Tu diálogo no tiene que llevar a una resolución feliz, pero debe ser profundo, complejo y auténtico.

Ahora imaginen el mismo tema, planteado de manera metafórica, para estudiantes universitarios.

Dado que todos tenemos nuestros ‘castillos en el aire’, las estructuras conscientes e inconscientes que nos definen a nosotros mismos – elige una ideología política o religiosa. Piensa en una época histórica, o en el presente, en la que la visión global de un líder fuese desafiada por otro, con el mensaje ‘Su castillo en el aire está distorsionado’. Escribe un trabajo sobre la forma en que esta dinámica fue o está siendo dirigida en su contexto histórico, y cómo una mayor capacidad para darse cuenta del otro y una comprensión de las dinámicas de la identidad grupal podrían o no llevar a un resultado diferente.

Este tipo de preguntas pueden no parecer diferentes de algunas más personalmente provocativas, tal como son planteadas actualmente en nuestro contexto social. Pero piensen cuánto más complejas y adecuadas serían las respuestas si los estudiantes hubiesen estudiado las fuerzas de la naturaleza humana de manera académica, hubiesen comprobado su comprensión en base a experimentos que profundicen el pensamiento, y desarrollado laboratorios para encontrar caminos que pudiesen controlar estas fuerzas con efectividad, en los doce años previos.

Noten que en la medida que este programa utiliza experimentos de pensamiento cercanos a la experiencia pero que no violan los límites personales, es posible que comprensiones más profundas sobre la naturaleza humana puedan surgir a la superficie. Algunos de los resultados de este programa podrían ser un mayor conocimiento personal, mejoras en las relaciones, y una oportunidad de los más dotados para destacarse.

Las futuras generaciones serían capaces de reconocer y votar por dirigentes que combinen fuerza, visión y una imaginación y comunicación empática. Los partidarios y los opositores de la Teoría Crítica sobre la Raza podrían imaginar formas de enseñar historia que honre y desafíe ambos puntos de vista.

Cuando tomo un avión, confío en que la gente que diseñó, construyó y que está piloteando el avión ha pasado muchos años estudiando la ciencia aeroespacial. En cambio, cuando escucho a los dirigentes, a los comentaristas de los medios, o a las masas en los medios sociales hablar sobre lanzar bombas reales o metafóricas sobre personas que no les gustan o a las que temen, escucho a los niños en el patio de juegos diciendo Tu castillo de arena está torcido, me das miedo, tienes que morir. Esta actitud tiene que cambiar. Creo que con conocimiento, creatividad, motivación y trabajo duro, puede cambiar.

Las generaciones adultas no han sido capaces de solucionar el problema de la guerra, pero estoy convencida que con una mayor comprensión de la naturaleza humana y técnicas para comunicar a través de las divisiones, nuestros niños pueden hacer este salto de imaginación e implementación. Necesitan las preguntas correctas, las herramientas que les den un lugar para empezar, y un programa académico que valore ese lenguaje, ese aprendizaje y ese descubrimiento.

Traducido por Irene Cusien

 

 

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