Refugiados: una confusión de lenguas

Dr. Rudi Vermote
 

Serán necesarias varias generaciones para lograr una recuperación del enorme traumatismo que sufren los refugiados.

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Un contraste agudo
 
En 1956 siete mil refugiados húngaros fueron bienvenidos por  las familias belgas y encontraron trabajo en los meses siguientes (DS, 2016). Esto contrasta agudamente con la actitud hacia los miles de refugiados sirios que llegaron a Bélgica recientemente. Es un número pequeño en comparación con Turquía, que tiene millones de refugiados. Al llegar al puerto, después de un horrible viaje de miles de kilómetros, habiendo sobrevivido al desierto, al mar y a una larga caminata con hambre y dolor, las pertenencias de  algunos de ellos fueron desechadas como basura. Un gobernante belga hasta dudó si era prudente para los ciudadanos locales darles comida, porque pensó que podrían encontrar nuestro país muy atractivo.
 
Junto a la activa bienvenida de un grupo de ciudadanos dedicados, hubo una protesta pública de otros. Es sorprendente el contraste con 1956, dado que los húngaros eran un grupo mixto, que incluía gente sin hogar y gente con antecedentes criminales. Tres de los refugiados cometieron un robo y asesinato en un pequeño poblado belga. En contraste, los refugiados sirios son personas de clase media, que podían afrontar el pago de su miserable pasaje a Europa. ¿Cómo podemos explicar esta diferencia de actitud?
 
Ansiedad
 
La diferencia entre el problema de los refugiados húngaros en los 50 y el problema sirio contemporáneo es que en 1956 había un enemigo común: el comunismo. La gente podía identificarse con los refugiados y verlos como héroes. Más aún, había una posibilidad de creación de empleos. Ahora estamos bajo la presión de los ataques con bombas y las matanzas en Madrid, Bruselas, Estambul, Niza, con una permanente incertidumbre acerca del nuevo ataque. Por primera vez nos acostumbramos a camiones del ejército en las calles y a controles rigurosos en los espacios públicos.
 
El mecanismo primario de defensa producido por la ansiedad es la disociación (Menzies-Lyth 1988). Grandes grupos son especialmente propensos a este fenómeno. Los migrantes sirios son víctimas de la desaparición de una diferenciación  más sofisticada. La disociación hizo crecer el fundamentalismo en los años recientes. Por otro lado, la disociación alimenta un frente de ultra derecha Trump, Erdogan, Le Pen, Putin. Son políticos que dan mensajes simples y fuertes, que producen una disminución aparente de la ansiedad.
 
Esta estrategia funciona, al menos a corto plazo, y en el nivel de la fantasía. Se crea una ilusión que brinda a algunos y por un tiempo un sentimiento de seguridad. Dan la impresión de un líder fuerte y protector que sabe lo que ellos quieren. Esto no sucede solo con los líderes populistas sino también con la gente que apoya a ISIS, por ejemplo. Esto les permite tener éxito en transformar jóvenes bastante adaptados en jihadistas.
 
Son tres los factores comunes importantes en estos adolescentes musulmanes: están buscando una identidad, y están caracterizados por un sentimiento de frustración y rabia. La religión parece más un disparador que un factor causal. Internet y las nuevas redes sociales son factores que influyen fuertemente.
 
Identidad imaginaria
 
En internet se muestran a menudo video clips erotizados que idealizan el asesinato y el poder, con hombres a caballo y con armas medievales, representados como mártires a los que se les prometen vírgenes por su “auto-sacrificio”. Muestran una forma heroica para lidiar con la furia y la frustración, y ofrecen una identidad. El efecto de los medios sobre la identidad es poderoso porque está basado en un efecto grupal y porque la identidad en sí es un fenómeno volátil. La finalidad de los ataques terroristas es también provocar este efecto amplificador del pánico resultante por medio de internet y las redes sociales. Más aún, los tiempos en que el papel de los medios era principalmente objetivo e interpretativo terminó hace mucho.
 
No sólo los terroristas, sino también los nuevos líderes populistas son dependientes y juegan con los medios, muchos de ellos presentan un tipo de poder masculino y sexismo. Podemos preguntarnos si no es una proyección de sentimientos reprimidos en muchos hombres de clase media que parecen sentirse amenazados en su identidad. Putin, Erdogan, Trump, todos tienen un gran monto de exhibicionismo fálico. Parecen representar  imagos reprimidas inconcientes y  figuras oníricas. La divulgación de mensajes de este tipo por internet y medios sociales es el precio que pagamos por la libertad de expresión absoluta.
 
El rebaño animal
 
Es cierto e inusual que los efectos de internet están basados ampliamente en la dinámica de grupos. Bion (1961) describió la forma en que un grupo la voluntad grupal de sobrevivir anula las necesidades y dinámicas individuales. Identificó tres supuestos básicos que rigen un grupo para sobrevivir, de los cuales siempre se expresa uno. El supuesto básico expresado actualmente es sin duda el de lucha y huida, junto con la disociación y con la identificación de un enemigo y un líder que está preparado para luchar y defender ideas fuertes.
 
El odio es la fuerza imperante. Es diferente de los otros dos supuestos básicos que están en el trasfondo: emparejando, con la sexualidad amorosa y las nuevas ideas (un poco como cambió el ambiente desde ataque y fuga cuando fue elegido Bush, al de fraternidad hace nueve años cuando fue elegido Obama y ahora nuevamente al supuesto básico de ataque y fuga con la elección de Trump) y dependencia, la cálida confianza en un líder del cual uno se siente dependiente.
 
De acuerdo con Bion no es tanto el líder el que determina a un grupo, sino que se elige como líder a quien está más en línea con el supuesto básico dominante. El sentido común y las necesidades individuales son anuladas por el supuesto básico, originadas en el impulso inconciente del grupo por sobrevivir. El cambio se produce mayormente por el cambio en el supuesto básico dominante, más que por actos voluntarios. No sabemos cómo podrán cambiar los supuestos básicos. Trump, Putin, Erdogan, evocan tantas reacciones y movimientos de masas que seguramente es posible que salgan a la luz otros supuestos básicos.
 
Globalización
 
De hecho, la irreal, casi psicótica reacción contra la inmigración no puede continuar. En primer lugar, sucedió muchas veces en la historia. Segundo, la migración actual se produce dentro de una economía globalizada. Las compañías manufacturan sus productos en países de bajo costo. El procesamiento  digital se produce por internet en países como India, sin que los consumidores se den cuenta. Las compañías aéreas de bajo costo hacen que viajar sea más económico y muchas personas viajan alrededor del mundo. Vemos en tiempo real lo que pasa en cualquier lugar del mundo. La gente ordena sus productos directamente de todos los lugares del mundo. Es lógico que al ser amenazados por la agresión del hambre, la gente tienda a mudarse a países que ya conocen.
 
Es extraño entonces que la única forma de reaccionar ante esto sea mediante prácticas medievales, construyendo murallas o barreras con alambre de púas y con matanzas. Dentro de las fortalezas están las sociedades más ricas pero con la pirámide poblacional invertida en lo que respecta a la edad.
Estas situaciones necesitan verdaderamente invocar a la gente joven y activa, los mismos que están excluidos.
 
La migración debe aumentar. Piense en los cambios climáticos, por ejemplo. En muchos países, aún en Estados Unidos, pero también en China y la USSR, nunca fue tan amplia la diferencia entre pobres y ricos. Las sociedades impulsadas por el dinero, con los mercados libres, tienden a producir este efecto por medio de la polarización. El mundo parece un tren desbocado. Nunca antes hubo más medios para afrontar la pobreza, y aún está tan presente. Ya existe entre la generación más joven otra filosofía de vida y modos para enfrentar el deseo y el consumo que la publicidad sobrecalentada.
 
Infinito
 
Confrontados con este sistema fracasado, es probablemente hora de ser humildes y darse cuenta de cuánto es desconocido. Bion (1967) marcó la diferencia entre un psicótico sensato y uno insensato, el psicótico sensato toma en consideración el infinito y se asombra ante lo desconocido. Un psicótico insensato está prisionero de su alucinación y no puede ponerla en una perspectiva más amplia, infinita, incognoscible de “Ser, Existir”. La consecuencia es un tipo de conocimiento sin lugar para lo desconocido. Economistas como Keynes están plenamente concientes de esta imprevisibilidad irreductible. Desafortunadamente, y sobre todo en la era actual de internet, la verdad es lo que muchas personas creen o simulan y ya no lo que es. La así llamada post-verdad (post-truth) es, en términos analíticos,  una especie de mundo ilusorio. Un líder sabio no deja rastros. Uno omnipotente quiere estar omnipresente y recordado eternamente, influyendo y controlando al máximo la percepción. Hay algo de perversión de la democracia; los líderes populistas simulan que hacen lo que la gente quiere. Vale más la popularidad que ser un estadista. Pero la democracia todavía está protegida por la ley. Esto da esperanza y es la diferencia entre los regímenes democráticos y los totalitarios. Son tolerados los contra-movimientos y saltan a la palestra.
 
Los refugiados en nosotros mismos
 
Viniendo desde un punto de vista más global a una confrontación muy concreta con la miseria humana de los refugiados y los sin techo, el dolor y la solidaridad  de la identificación es tan enorme e intolerable que  puede producir una disociación inmediata (Menzies-Lyth, 1992). La ansiedad de separación transmitida por estas personas que dejaron su familia y su hogar es enorme. Es más fácil verlos como extraños. Pero esto no es excusa: como señaló Kristeva (1991), actualmente todos somos extraños para nosotros mismos. De hecho, el 95 % de nuestro funcionamiento psíquico es inconciente y desconocido y extraño.
 
Pero hay una diferencia. Cuando nuestros seres amados son heridos, sentimos este dolor en nosotros mismos (esto se demuestra en la fMri (resonancia magnética  funcional) por ejemplo. El apego es un impulso poderoso. No sentimos esta  reacción espontánea descontrolada hacia otros que son extraños. Es probablemente una cuestión de la evolución. Pero podría explicar porqué los criminales de guerra, por ejemplo, pueden ser padres y esposos amorosos al mismo tiempo que matan masas de gente. Puede ser que un instinto de supervivencia profundamente enraizado esté en la base de la deshumanización.
 
Sin embargo, es en el encuentro con el extraño, el Otro – que podemos vivenciar  qué somos y qué es humano, como nos mostró Levinas. Lo extraño altera el manto de confort y nos arroja a lo que somos, un nivel menos diferenciado pero sumamente incomunicado.
 
Una confusión de lenguas
 
Sin embargo, por más benevolentes que sean estos pensamientos, ser un refugiado es diferente. La mayoría sufrió traumas. El trauma produce otros estados de la mente: disociación, insensibilidad. El trauma está en el cuerpo, y ataca la posibilidad de pensar. Ferenczi (1949) acertadamente llamó  confusión de  lenguas a estos dos niveles.
 
Lo que me llevó a escribir esto es totalmente diferente que el mundo traumático y post – traumático de los refugiados. Por otra parte, los refugiados que llegan aquí con esperanza y  la expectativa de un país libre, son confrontados con la exclusión y las proyecciones negativas. La negación del trauma masivo de los refugiados es aterrorizadora. Serán necesarias generaciones para recuperarse de esto. Nuevamente, la base de esta negación es la ansiedad.
 
¿Qué tiene que ver el psicoanálisis con esto?
 
El papel del psicoanálisis es moderado. Además de estudios políticos, sociológicos, económicos y teológicos, el psicoanálisis puede ofrecer una ayuda modesta tratando de entender los dinamismos subyacentes  y ayudando a contener la ansiedad. Su rol principal es probablemente mostrar la negación y la disociación. Se plantea la pregunta de si es importante jugar un papel como psicoanalista en los medios. Otra forma es ayudando a los refugiados traumatizados, pero pocos podrán tener tratamiento psicoanalítico, y nuestro método es demasiado largo, demasiado intensivo y probablemente demasiado verbal y no suficientemente orientado al cuerpo como para ayudar en fases agudas.
 
Tal vez podamos ayudar conteniendo mentalmente a los trabajadores en el campo, ofreciendo  un espacio mental que podría ayudarlos a continuar. No debemos olvidar que la experiencia con culturas diferentes de nuestra sociedad occidental es importante para el psicoanálisis. Es importante para limitar y desarticular un pensamiento clasificatorio y autoritario, al cual es necesario desafiar constantemente para mantener al psicoanálisis vivo.
 
Traducción: Silvia Koziol
 
 
Referencias
 
Bion, W.R. (1961). Experiences in Groups, London: Tavistock.
Bion WR (1967). Second Thoughts: Selected Papers on Psychoanalysis, New York: Jason-Aronson. (1984).
 
DS (De Standaard ) 16th of November 2016.
Ferenczi, S. (1949). A confusion of tongues between adults and the child. International Journal of Psychoanalysis, 30 : 25.
Kristeva, J.  (1991), Strangers to ourselves. New York: Columbia University Press
Menzies-Lyth, I. (1992), Containing anxiety in institutions. London: Free Association Books.
 
 

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